Por: Virgilio Lora Gómez
Para quienes fueron sus alumnos en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), el doctor Pablo Iñiguez es recordado con profundo respeto y admiración. Sus cátedras médicas, sustentadas en sólidas evidencias científicas y expuestas con notable elocuencia, mantenían cautivados a los estudiantes de medicina en ese centro de estudios.
El doctor Pablo Iñiguez, destacado médico gastroenterólogo, nació en Santo Domingo el 15 de enero de 1925. Fue hijo de Rafael Iñiguez Castro y Josefa Emilia Pérez Fernández. Se graduó como Doctor en Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en 1947, presentando una tesis de grado sobre los trastornos del hígado.
Posteriormente se trasladó a Los Ángeles, California, Estados Unidos, donde se especializó en gastroenterología en el Colegio Médico Evangelista, desempeñándose como asistente del doctor Rudolph Schindler, inventor del gastroscopio flexible.
En 1950 regresó a la República Dominicana como médico especialista y fue nombrado Miembro Honorario Extranjero de la Asociación Médica Argentina. Desarrolló una intensa labor educativa, ofreciendo charlas dirigidas a la población dominicana sobre enfermedades digestivas.
En 1953 fue electo presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD) y, dos años más tarde, en 1955, fue designado catedrático de Medicina Interna en la UASD. En 1957 participó, junto a un grupo de distinguidos galenos, en la fundación de la Sociedad Dominicana de Gastroenterología, y en 1958 se convirtió en miembro activo de la Sociedad Americana de Gastroscopia.
Su trayectoria fue reconocida en los Archivos Internacionales de Gastroenterología. En 1967 inauguró el Centro de Gastroenterología en la avenida Bolívar, en la zona universitaria, donde impulsó un enfoque psicosomático de la medicina. En dicho centro ofrecía consultas privadas y realizaba estudios de investigación sobre enfermedades hepáticas.
El doctor Iñiguez fue uno de los fundadores de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), donde ejerció como catedrático de la carrera de Medicina hasta 1990, año en que se retiró de la docencia para dedicarse a la escritura y a la investigación de carácter cósmico.
En 1968 fue presidente de la Sociedad Dominicana de Gastroenterología y, junto al doctor Jordi Brossa, impulsó la creación de la Fundación Tumen, destinada a acoger a médicos formados en el prestigioso Graduate Hospital de Filadelfia. Entre ambos profesionales siempre existió una relación de amistad y mutuo respeto.
En 1987 ingresó a la Academia de Ciencias de la República Dominicana, donde recibió la máxima distinción: el Laudatio Académico. Durante más de diez años publicó la sección Extra Med en la revista Acta Médica Dominicana, abordando temas científicos y culturales.
El doctor Pablo Iñiguez fue autor de nueve libros, entre ellos Simplemente un rayo de luz, un recorrido por el conocimiento científico desde los griegos hasta la teoría de la relatividad; Dialéctica del Biocosmos, que propone ideas originales sobre el origen de la vida; Desde el hombre de Neanderthal hasta el Renacimiento, dedicado al médico Nicolás Pichardo; y Del Big Bang al Biocosmos, obra que reseña temas de física cuántica y reflexiona sobre el ser humano.
Además de su brillante carrera como gastroenterólogo, fue reconocido como melómano, pianista y ajedrecista, pero, sobre todo, como un educador ejemplar. El doctor Pablo Iñiguez falleció en Santo Domingo el 17 de julio de 2007, a los 82 años de edad, dejando un legado imborrable en la medicina, la docencia y el pensamiento científico dominicano.