Rahma Haruna tiene 19 años, vive en Nigeria y sufre una extraña discapacidad que le impidió desarrollar un cuerpo. Solo mide unos pocos centímetros y no posee extremidades, excepto por su brazo derecho.
Cuando nació, los médicos de la zona indicaron que la enfermedad de Rahma no tenía remedio porque había “sufrido un ataque de espíritus”.
Su vida no ha sido fácil, pues creció hasta comprender que es diferente de otros y aceptó su situación.