El inicio del año escolar
Con cierta timidez y muchas interrogantes inició ayer el año escolar 2013-2014, el primero que empezó sobre la base de un presupuesto en el que se consigna el cuatro por ciento del Producto Interno Bruto para la educación pre universitaria.
Las expectativas son altas y las preocupaciones sobre posibles incumplimientos de metas importantes también son altas.
Las autoridades tienen la gran responsabilidad de ejecutar el eficiente plan de supervisión para que se logren los objetivos trazados en el presente año escolar y que los recursos, técnicos y económicos, se utilicen de manera adecuada para mejorar de manera sustancial la calidad de nuestro sistema educativo.
Las Pruebas Nacionales, por ejemplo, tienen que convertirse en verdaderos medios de evaluación del sistema y de diagnóstico de cuáles áreas hay que mejorar; terminar las aulas que se prometieron construir para descongestionar y reparar las existentes que están en mal estado.
Las condiciones de vida de los maestros deben seguir mejorando. Lo que se ha hecho este año en esa materia es valioso, pero no suficiente. Hay que incluir su capacitación y actualización.
Para todo eso debe haber recursos y la suficiente capacidad gerencial para invertirlos adecuadamente.
Ahora bien, no importa qué tan alta sea la inversión estatal para la mejora de la educación, si no hay una integración de los padres al proceso de formación de sus hijos. Ojalá en verdad haya llegado la hora de la educación en República Dominicana.
