El hombre tras el éxito global de Alejandro Sanz y Pablo Alborán

El hombre tras el éxito global de Alejandro Sanz y Pablo Alborán visita MIDEM

El hombre tras el éxito global de Alejandro Sanz y Pablo Alborán visita MIDEM

Alejandro Sanz performs during a concert at the Valladolid Latino festival 2008, in Valladolid, Spain, Satuday, May 24, 2008. (AP Photo/Israel L.Murillo)

Cannes.- Carácter único, un buen tema que ayude a traspasar fronteras, capacidad de sacrificio y ambición son los factores requeridos para convertir a un artista en un artista global, a juicio de Íñigo Zabala, el hombre que impulsó la carrera de Alejandro Sanz y que ahora ayuda a impulsar la de Pablo Alborán.

Lo dice como protagonista de una de las ponencias centrales del Mercado Internacional del Disco y la Edición Musical (MIDEM), como director de la división latina para Estados Unidos de Warner Music, así como de las áreas de América Latina, España y Portugal, y como uno de los miembros fundadores del grupo La Unión, en los tiempos de “Lobo hombre en París».

“Nunca me vi como músico profesional”, señala a Efe sobre su salida del grupo en 1988, para ligarse a la música desde otra perspectiva, la de director artístico en una gran discográfica, puesto desde el que enseguida realizó importantes fichajes y descubrimientos, como los de Presuntos Implicados, Revólver… y Alejandro Sanz.

Enseguida vio que, pese a su juventud, se trataba de alguien “importante, un cambio respecto al prototipo del músico romántico tradicional, con una poesía y mezcla de estilos diferentes». La parte de artista que había en él apeló a aquella estrella en ciernes y así logró llevárselo a su terreno.

“Estoy comprometido con lo que yo esperaba que se hiciese con mi música- que se oyese lo máximo posible y que me dejaran libertad creativa”, afirma Zabala, quien ejerce su papel como “amigo, psicólogo, empresario y a veces como padre o hermano». Tras el lanzamiento de “Viviendo deprisa” (1991), Sanz se convirtió en un fenómeno.

“Teníamos dos fábricas produciendo casetes de forma incansable y no dábamos a basto”, recuerda el directivo, que inició una escalada profesional que le llevó a EE.UU. para dirigir desde allí una porción significativa del negocio.

Con los años, Sanz se marchó a Universal (“Lo sentí, pero las relaciones discográficas con los artistas no son un matrimonio; todo el mundo quiere tener nuevas experiencias y lo entendí”, asegura).

En su lugar, llegó Pablo Alborán, quien en estos momentos se dispone a actuar por segunda vez en el Auditorio de México (10.000 personas), tras agotar entradas en Colombia, Argentina o Chile, entre otros.

“No creo que haya nadie haciendo pop en español que se haya acercado al nivel como compositores de Pablo y Alejandro”, afirma.

Tras tener la oportunidad de trabajar con estos dos colosos internacionales de la música, amén de otros como los mexicanos maná o Jesse & Joy, la suya es una voz acreditada para hablar de qué hace falta para trascender fronteras.

“Primero, algo que te haga único y una gran canción, que es lo que te catapulta más allá de tu país. Después, un amor enorme por este negocio, porque exige mucho sacrificio, y hace falta también mucha ambición, ser muy competitivo y una esponja ante la información”, enumera.

Todo empieza por el artista, insiste. “Las compañías somos muy importantes a la hora de respaldar una propuesta, pero cuando tenemos todo lo anterior, normalmente llegamos al fin que queremos”, dice.

Desde su atalaya en Miami y los años de experiencia reunidos, bien sabe que, más allá del idioma y la cultura, el mercado latinoamericano es muy heterogéneo.

“En Chile, por ejemplo, el 90 por ciento de la música que se vende es internacional, en Brasil solo el 30. En España aún se vende el 50 por ciento en formato físico y en México, en torno al 20”, explica.

Por eso, advierte también, es vital que, quien quiera trascender en otros países, sea paciente y esté dispuesto a empezar de cero, a responder a las mismas entrevistas, a actuar de nuevo en pequeños aforos.

“No todo el mundo aguanta eso y a menudo hay que hacerlo varias veces a lo largo de la vida artística”, subraya. Zabala entró en la industria discográfica para vivir de lleno su momento más álgido con el CD y el pico histórico en ventas de 1996.

“Creo que esos tiempos volverán”, dice respaldándose en la subida registrada a nivel mundial gracias a las plataformas de “streaming» o escucha en línea.

Hasta entonces, observa los grandes cambios que esta nueva forma de escucha “más democrática” ha traído. “Antes la industria y el artista diseñaban de alguna forma lo que iba a pasar en los despachos y luego se trabajaba muy duro para que sucediera.

Con el ‘streaming’, tenemos que ser muchos más agresivos en cuanto a volumen de canciones que lanzamos y el público decide de una forma más activa”, señala.

Esto ha roto estructuras tradicionales, como los tiempos y el estanco formato del CD- “El mercado siempre está ‘on’. Sabemos de forma constante qué está pasando y los temas de éxito sobrepasan fronteras de manera más rápida.

Ahora, los hits pueden venir de cualquier sitio”, afirma Zabala, tras destacar cocmo ejemplo el auge del “urban latin” y de músicos como Pitbull y Nicky Jam.



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EFE

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