El grito de los oprimidos
Todo hombre, toda mujer, todo ser humano debe desarrollar una conciencia, una nueva manera de vivir la vida humana.
Se debe conocer la situación del pueblo, de la gente y qué es lo que lo hace estar sumergido, metido en esa situación de inmovilidad.
Es necesario conocer la realidad del pueblo, y en nuestro pueblo vemos una realidad generalizada de inconformidad, antipatía, desesperanza, conformismo.
Mucha gente piensa que esto no tiene salida. Que esto no tiene solución. Muchos tienen la idea equivocada de dejarle todo a Dios. Lo dicen: solo Dios arregla esto.
Lo peor del caso es que los famosos proyectos alternativos son más de lo mismo. Hacen y repiten lo mismo que los proyectos tradicionales.
Hay que buscar una salida o salidas, sabiendo que hay que romper con el sistema, hay que acabar con el sistema general de opresión, que desde siempre ha esclavizado al pueblo.
Hay que romper con la ideología del sistema dominante, un sistema que es legitimizado y hasta justificado por muchos de los proyectos alternativos, pues de ahí comen y viven como sanguijuelas y por la religión.
Lo peor de todo es que las ideas impuestas terminan por entrar en la cabeza de la gente.
Y lo que necesitamos meter en la cabeza de la gente es que esto tiene que cambiar.
Que necesitamos una nueva organización, una forma de organizarse que sea más igualitaria. Que hay que buscar la forma de salir de este atolladero.