Gobierno deja que se muera la burbuja del control social contra pandemia

El gobierno deja que se muera la burbuja del control social utilizada contra la pandemia

El gobierno  deja que se muera la burbuja del control social utilizada contra la pandemia

Las detenciones por violación del toque de queda llegaron contarse por decenas de miles, especialmente en los barrios.

Santo Domingo.-Ahora que concluye la burbuja, como algunos agentes de la opinión pública han preferido denominar al estado de emergencia que ha enmarcado la vida dominicana desde mediados de marzo del año pasado, con una breve excepción para cerrar el proceso electoral presidencial, acaso sea oportuna una mirada sobre los efectos de los estados de excepción en general y el de emergencia en particular.

La adopción de esta medida carecía de referencia práctica, tanto para la Administración, encabezada entonces por Danilo Medina Sánchez, como para la población, que ha vivido algo más de cuarenta años al margen de la vigilancia policial directa sobre la actividad social y las tendencias intelectuales e ideológicas.

El desastre natural de mayores proporciones ocurrido en el país, acaba de hacer 42 años (causado por el huracán David y la tormenta tropical Federico, uno con el nivel 5 y la otra con una carga pluviométrica impresionante que se extendió 5 días), llevó al gobierno, encabezado entonces por Silvestre Antonio Guzmán Fernández, a decretar toque de queda entre 6:00 de la tarde y 6:00 de la mañana.

Aquel toque de queda, parte de las medidas que suelen acompañar a los estados de excepción, era el referente empírico más cercano con el que contaba la Administración a la hora de adoptar esta emergencia a mediados de marzo del 2020. En aquella ocasión se trataba de preservar el orden público ante un desastre natural y esta vez de salvar vidas ante la expansión mundial de un agente patógeno.

De la memoria
Era martes, día 17 de marzo, cuando el entonces presidente Medina Sánchez habló al pueblo dominicano a través de la radio, la televisión y la internet para anunciar las primeras medidas de las muchas que serían adoptadas a lo largo de estos casi 19 meses de controles más o menos estrictos sobre la vida dominicana como se manifestaba hasta ese día.

El 1 de marzo había sido hospitalizado Claudio Pascualini en el hospital militar Doctor Ramón de Lara, de la Base Aérea de San Isidro, que pasaría 54 días recluido. Fue el primer caso registrado en el país. El día 15 habían tenido lugar elecciones de alcaldes, regidores, directores y vocales al nivel nacional.

Al día siguiente del discurso llegaba al Congreso Nacional la solicitud de emergencia nacional. Anunció el cierre de las fronteras terrestre, marítima y aérea. “El país se aísla absolutamente, es un error”, dijo entonces el autor de esta nota mientras veía la exposición de Medina Sánchez.

Fue anunciado el cierre de escuelas y universidades, el comercio, restaurantes, espectáculos públicos y concentraciones. Varias otras medidas restrictivas fueron anunciadas aquella noche, pero estas eran impresionantes y al día siguiente, al amanecer, una noche muy particular se imponía en el país: había empezado una cuarentena nacional que se haría muy rígida.

Algunos controles
El gobierno necesitaba una herramienta amplia para el control comunitario, desde el punto de vista represivo del concepto, y en un caso como este ninguno mejor que aquel ofrecido por la Constitución en su artículo 262 y siguientes, sobre estados de excepción, de los que son parte las emergencias, artículo 265.

Para el control sobre la movilidad de las personas, la Policía, auxiliada por el ejército en su función de orden público en circunstancias especiales, fue sacada a las calles.

Pero este papel policial y militar en una sociedad con más de 40 años de convivencia con los cuerpos represivos como parte de la comunidad, con la que comparten sus vicios (anomias en sentido general), alejadas del uso para la represión de evidencias políticas e ideológicas que tuvieron alguna vez, estuvo desde el principio bordeando siempre la confrontación.

Decenas de miles de personas eran detenidas cada mes por el desafío de las restricciones cuando empezó el cansancio del encierro y luego de haber visto que la consecuencia de la violación del toque de queda no era una ráfaga de fusil.

En el plano económico el acompañamiento de los sectores productivos quedó bajo el control del Ministerio de Hacienda y el Banco Central y sus respectivos titulares.

La alimentación de la gran masa de informales quedaba por cuenta de Plan Social de la Presidencia y Comedores Económicos.

Los primeros eran componentes coercitivos del control social, de carácter punitivo; los otros disuasivos materiales por vía del Presupuesto Nacional.

Una sociedad con una actividad económica informal del 54 % que debía quedarse en casa desde las 8:00 de la noche, como era al principio de lunes a viernes con excepciones contadas, era un gran desafío.

Toque de queda
El día 20 de marzo fue establecido el toque de queda. Empezaba a las 8:00 de la noche y concluía a las 6:00 de la mañana por quince días. Durante estas diez horas podían transitar personas dedicadas a algunas actividades, entre ellas los periodistas debidamente acreditados.

El autor de esta nota había pasado hacía apenas unos días de la televisión a un periódico y recoge de la memoria la aprensión con la que se desplazaba, a no más de 40 kilómetros por hora, por si alguna patrulla quería alcanzarlo que lo hiciera sin dificultad y sin la necesidad de usar arma letal alguna, como se ha vuelto común entre nosotros.

Llegarían días peores, con medidas más rígidas y retenes incómodos a la hora de cierre, cuando todos esperaban el último momento para volver a casa.

Días difíciles

—1— En junio
Los días más duros del toque de queda llegaron en la primera semana de junio de 2020.
—2— La semana
De lunes a viernes la movilidad era restringida de 6:00 p. m. a 5:00 a. m.
—3— Fin de semana
Sábado y domingo el toque de queda empezaba a las 3:00 de la tarde y concluía a invariablemente a las 5:00 a. m.

Entrenamiento para las formas de vida del futuro
Leyenda. Una característica de la leyenda sobre el mundo medieval es la del encierro, fruto más bien de los estereotipos del cine y la literatura que de la realidad.

El feudalismo es una forma social de occidente en que el encierro era propio de algunos géneros de vida.

De unas décadas a esta parte se afirma entre algunos pensadores y divulgadores que la humanidad, tras la universalización de la cultura, se encuentra a las puertas de un nuevo período medieval.

Los encierros aplicados como control por la pandemia serían, desde estos puntos de vista, una suerte de prolegómenos de la medievalización fruto de la decadencia.



Miguel Febles

Miguel Febles

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