El Fin de la Recesión y el FMI
Recientemente en la reunión anual que realiza el Fondo Monetario Internacional (FMI) conjuntamente con el Banco Mundial (BM), la cual se realizó en Estambul, Turquía, el FMI declaró el fin de lo que ha sido la más importante y compleja recesión mundial después de la crisis de 1929.
En esa reunión, el FMI resalta el hecho de que la economía mundial se encuentra en proceso de recuperación y expansión debido a las políticas públicas adoptadas por el FMI a escala mundial y a los estímulos fiscales y monetarios que han aplicado los Países Desarrollados y Emergentes.
Si bien es cierto que todos aplaudimos este anuncio del FMI, donde pone fin a la recesión mundial, no es menos cierto que debemos de recibir con mucha cautela este anuncio de esta importante institución multilateral.
La teoría económica nos dice, en términos técnico, que una recesión ocurre cuando una economía tiene un crecimiento negativo durante dos trimestres consecutivos. Partiendo de esa definición, la actual realidad nos indica que la mayoría de las economías emergentes y avanzadas ya tienen un crecimiento positivo, en especial aquellas de mayor tamaño.
¿Por qué llamamos a la cautela con respecto a este anuncio del FMI? En primer lugar, la recuperación ha sido sobre la base de grandes estímulos fiscales e importantes respaldo de los bancos centrales a los mercados de créditos (medidas de corte Keynesianas), los cuales son medidas correctas y necesarias en esta situación ya que la mayoría de los bancos estaban en situaciones de desapalancamiento, siendo el crédito prácticamente nulo.
En segundo lugar, los gobiernos no podrán seguir otorgando estímulos fiscales y endeudarse por un tiempo prolongado, por lo que el efecto temporal de la política fiscal será de una efectividad decreciente. Si los inversionistas y consumidores no reaccionan a los estímulos fiscales, aumentando la inversión privada y el consumo privado entonces estos estímulos fiscales traerán consecuencias inflacionarias, con el riesgo de una estanflación.
En tercer lugar, hay que examinar la situación de los mercados de trabajo. La actual recuperación económica es tan precaria, que no ha impactado en una reducción en la tasa de desempleo en la mayoría de las economías. Países como los Estados Unidos (9.5%), España (18.5%), Irlanda (12.5%), entre otros, tienen tasa sumamente alta de desempleo. Hasta que los mercados de trabajo no se recuperen no se puede hablar de un abatimiento de la recesión mundial.
Una senda de crecimiento duradero tiene como condición primaria un incremento en el consumo privado y en la inversión privada. En la medida que las economías en su interior se reactiven, en esa medida se incrementan las importaciones y las exportaciones mundiales y por consecuencia tendrá una repercusión importante en la creación de puesto de trabajo de calidad.
No obstante, en estos momentos no se puede hablar de fin de la recesión con una situación de altas tasas de desempleo en la mayoría de las economías. Es evidente, que los altos niveles de desempleo constituye un gran desafío para muchas economías desarrolladas. Consideramos que la creación de empleo debe ser una prioridad, a sabiendas de que la crisis económica ha impactado en los sectores más vulnerables y desprotegidos. Habrá que hacer énfasis en programas de empleos temporales dirigidos a esos sectores como forma de contener las pérdidas de empleos y que no se revierta esta situación, incrementando la pobreza y la desigualdad mundial.
*El autor es director del Instituto de Investigaciones Socioeconómicas (INISE) de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
