El fin de la era

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Jesús Díaz
Jesús Díaz

A pesar del  COVID-19, el humo de Duquesa y el  polvo del Sahara, los aires de cambio de gobierno se sienten hasta en la atmósfera. La voluntad popular se expresa en sondeos y encuestas, el sabio pueblo dominicano al parecer solo espera ‘’ponerle la tapa al pomo’’ el 5 de julio.

Si para  algo sirvió la Marcha Verde y los millones de pasos dados en todas las regiones del país, fue para desenmascarar acciones ilícitas de funcionarios de diferentes gobiernos pero con énfasis en los del Partido de la Liberación Dominicana (PLD). El tema de la corrupción y la impunidad se puso en primer plano, dando lugar a que la conciencia nacional asumiera que los dominicanos debemos propiciar no solo un cambio de gobierno sino una nueva ambientación política.

La cúpula del PLD tiene sus días contados al frente del Estado, no sólo por los actos de corrupción que le han sido señalados, también por ser la expresión más alta   del conservadurismo en el país  y por tratar de convertirse en partido único bajo la hegemonía de una dictadura constitucional.

El pecho del presidente Medina ya no será el ‘’escudo defensivo de la  patria’’ que como Trujillo el ‘’Grande ‘’, hacía que el peligro sobreviniera a él para vencerlo. Ya  en algún momento el Mandatario refirió que al terminar su segundo período  ‘’quería  poder salir a la calle a caminar como un ciudadano más y mirar a las personas a los ojos con la tranquilidad que dan el deber cumplido, la honestidad y la humildad”.

Pero de aquellas retóricas  palabras le faltará la práctica, la misma que indica que   al salir del poder el pueblo no lo  verá  en esa dimensión sino con un ego desmedido que no pudo imponer una reelección, que dividió su propio partido e impuso un candidato presidencial.

Las elecciones del 5 de julio se acercan y con ellas el fin de la era para que las condiciones democráticas y sociales le sean más significativas a nuestra nación.

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