El “fenómeno del Niño” y sus efectos económicos

Economista Tomás D. Guzmán Hernández
Economista Tomás D. Guzmán Hernández

Alguna vez muchos hemos oído de los fenómenos del Niño y de la Niña y sus secuelas en el clima de los países. “El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial.

Ocurre irregularmente cada 2 a 7 años, debilitando los vientos alisios y alterando patrones meteorológicos globales, provocando sequías, inundaciones, incendios y cambios en la pesca. Se monitorea mediante boyas y satélites” Nasa Science 2025.

El Niño se define también como una corriente de temperatura superior a la media del Océano Pacífico que surge cada dos a siete años cerca de la costa del Pacífico tropical central y oriental. Nombrado por pescadores peruanos debido a su aparición cerca de la Navidad (Niño Dios).

Es la causa de fuertes cambios climatológicos en todo el mundo. La relación que existe entre el clima – temperatura, precipitación, humedad, presión atmosférica, viento y nubosidad es objeto de muchos estudios ya que estos elementos interactúan constantemente y varían según factores geográficos. Los economistas estudiamos los efectos macroeconómicos por los resultados que se originan con la afectación de los territorios y sus secuelas sobre la producción agrícola, el turismo, las infraestructuras, los precios de las materias prima, la salud, y el crecimiento económico.

Los meteorólogos siguen constantemente la marcha del Niño para una comprensión cabal. En la actualidad predomina en el Pacífico tropical un estado neutral que marcó el fin del período de la Niña y la ausencia del Niño. Se espera en breve una transición.

Las variaciones a lo largo del tiempo de ciertos fenómenos relacionados con el clima (especialmente el Niño) y su impacto en diferentes regiones respecto básicamente a los efectos del crecimiento económico, la inflación, y los precios de la energía es objeto de estudios para cuantificar diferentes variables económicas.

La elevación de los precios producto de condiciones climáticas extremas se convierte en un serio obstáculo que puede derivar en un proceso inflacionario y provocar serios malestares sociales en países como el nuestro que dependen de sus exportaciones de productos tradicionales del sector primario.

Por ejemplo, si se examina la transmisión macroeconómica del impacto del Niño en un periodo contemplado desde 1979-2013 sobre el PIB real, la inflación y los precios de las materias primas, los resultados señalaron que tuvo un serio impacto y muy diverso en distintas regiones, Australia, Chile, India, Indonesia, Japón, Nueva Zelandia, y Sudáfrica. Ver Finanzas y Desarrollo (FMI) marzo 2016 págs. 30-33.

En 2026, las agencias meteorológicas (como la NOAA y la OMM) alertaron sobre un episodio con alta probabilidad de alcanzar magnitudes fuertes a nivel global. Los efectos macroeconómicos más destacados se resumen en:

Presión Inflacionaria (Choque de oferta), Contracción del PIB: Los países de América Latina son altamente vulnerables debido a la gran dependencia de sus sectores primarios. Crisis Energética: Los periodos prolongados sin lluvias reducen drásticamente los niveles de los embalses en países cuya matriz depende de la energía hidroeléctrica. Aumento en los Costos Logísticos: Las sequías intensas reducen los niveles de ríos clave para el comercio y el transporte de mercancías

A pesar de ello en otras regiones fomentó el crecimiento directamente como en Estados Unidos o indirectamente en Europa. Y no obstante sus efectos en al corto plazo aumentó el precio de la energía y las materias primas en todo el mundo.

El Niño se produce en un año donde por la presión barométrica cae a lo largo de la costa de América del Sur y en amplias áreas del Pacífico central. Nombrado por pescadores peruanos debido a su aparición cerca de la Navidad (Niño Dios).

El sistema de baja presión, típico del Pacífico occidental, se transforma en un sistema débil de alta presión, moderando los vientos alisios y permitiendo que la contracorriente ecuatorial (que sopla de oeste a este acumule aguas cálidas de la superficie y las aguas profundas más frías en la zona oriental del Pacífico, cortando el flujo ascendente de aguas ricas en nutrientes a lo largo de la costa peruana.

Por lo regular el Niño produce sequías en las zonas del Pacífico occidental incluyendo Australia con lluvias en la costa ecuatorial del América del Sur y tormentas y huracanes en el Pacifico central que nos afectan.

Existe una conexión entre el clima y la macroeconomía mundial, por sus impactos ya que la actividad económica y los factores de contagio entre las distintas regiones como los precios de las materias primas que llevan por lo regular a una contracción económica.

Otros fenómenos producto del Niño son por ejemplo en Australia donde se verifican veranos secos y calurosos en el sudeste, también el aumento de la frecuencia e intensidad de incendios forestales que reduce el volumen de exportaciones del trigo elevando el precio mundial causando una caída del crecimiento del PIB real.

El Niño coincide generalmente con un monzón débil y temperaturas más altas (el monzón se produce por un cambio estacional en los vientos. Estos cambian porque la temperatura de la tierra y la del agua varían con las estaciones. Por ejemplo, al comienzo del verano, la tierra se calienta más rápido que el agua. Los vientos monzónicos siempre soplan de frío a calor).

El Niño por lo regular tiene un efecto inflacionario. En Chile este produce inviernos tormentosos y eleva el precio de los metales al trastornar las cadenas de suministros, las lluvias limitan el acceso a los grandes depósitos de cobre en la cordillera.

En Sudáfrica, el verano es seco y caluroso durante el Niño con efecto desfavorable en la agricultura y el crecimiento del PIB, mientras en Japón aumenta la frecuencia de los tifones y baja la temperatura del verano, lo cual contrae el consumo y el crecimiento.

En Estados Unidos, el Niño normalmente produce un clima húmedo en California que favorece el cultivo de lima, aguacate y almendras e inviernos más cálidos en el noroeste y más lluvia en el sur que reduce la actividad de los tornados en el medio oeste y los huracanes en la costa este, elevando el crecimiento del PIB.

En Argentina, las abundantes lluvias impulsan la producción de soya que exportan el 95% de este producto. En Canadá, la temperatura sube provocando efecto favorable para la pesca. El alza de los precios del petróleo sube los ingresos de este país, que es quinto productor a nivel mundial.

Como el Niño afecta el crecimiento, la inflación, y los precios de las materias primas, es importante que los gobiernos tomen en cuenta su impacto y la probabilidad de los daños para formular sus políticas macroeconómicas y adopten medidas que ayuden a mitigar sus efectos perjudiciales.

Sobre el autor

Tomás Guzmán Hernández

Economista y contador público, egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) con maestrías en Administración Pública (PUCMM), Manejo Sostenible del Agua (PUCMM), Contabilidad Tributaria (UASD) y Riesgo de Desastres y Gobernanza del Cambio Climático (Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) Madrid, España)