El éxito del Jardín Constanza es fruto del sacrificio, visión y entrega de una familia unida

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El ingeniero agrónomo Julio Sepúlveda, es un visionario que aún lleva la directrices del jardín.

SANTO DOMINGO.-Forjar y ver crecer un negocio, desde que se visualiza a través de un sueño o se decreta bajo juramento, tiene muchos pros y contras, antes y después de posicionarlo y peor aun si este se convierte en un referente o legado.

Con la intención de echar hacia delante una familia y ofrecer flores y follajes de la más alta calidad, Julio Sepúlveda, un ingeniero agrónomo de Constanza, acarició este sueño, y después de más de 40 años, dos de sus cuatro hijos rememoran todo lo que han logrado, pero coinciden en que “el negocio de las flores es muy lindo por fuera, y aunque les ha dado demasiado, realmente conlleva un trabajo muy arduo y difícil”.

El inicio

Para contar la historia que hay detrás del éxito del Jardín Constanza, que nació en un pequeño espacio del valle encantado, Reynol y Belmont Sepúlveda, explican a EL DÍA que este negocio es símbolo de la entrega, tenacidad y visión de una familia unida, y que para ello hay que tener un foco muy claro de lo que se quiere lograr y la respuesta se puede resumir en sacrificio y utilidad.

 Belmont y Reynol Sepúlveda.
Belmont y Reynol Sepúlveda.

La base principal del inicio de este negocio es la agricultura, pues su padre Julio Sepúlveda, el propulsor y fundador de la empresa, cuando comenzó a hacer su trabajo de tesis en el año 1974, junto a otra persona consiguió un poco de tierra para el proyecto.

Describen que al finalizarlo y ver que sobraron algunas flores vio un potencial de negocio y optó por venderlas aquí en Santo Domingo.

Belmont destaca: “Al concluir la tesis, se asoció con la misma persona que le facilitó esta tierra y emprendieron el proyecto, 44 años después la segunda generación está laborando y siendo soporte para nuestro padre, que mantiene las directrices de este gran jardín de bellas flores”.

Afirma que sí hay sacrificio familiar y que la calidad de vida que tienen, quizás para subir un negocio como este, se nota en la ausencia para con los seres queridos, por estar siempre de cara al negocio.

“El gran reto de nuestra generación es terminar de organizar el legado, para que pueda trascender en el tiempo”, señaló.

Aclaran que mentalmente han ido haciendo a sus hijos partícipes de todo, como en su momento lo hicieron sus padres Julio y Yolanda con ellos, pero sin obligarlos.

Al final ellos tendrán la última palabra de hacer lo que quieran, eso sí, los llevan a la tienda, a que toquen las flores y se familiaricen con todo.

Trabajo en equipo

Junto a sus colaboradores, más de 700, asumen esta labor con gran responsabilidad, en la creación del producto desde la finca, en la siembra, en la compra y ventas, administración, distribución, importación y planificación.
Coinciden en que el crecimiento y comercialización de este descansa en los hombros de su madre y la producción en los del padre.

Los clientes pueden encontrar sus flores el año entero, aunque no estén en temporada gracias a un programa de producción de invernadero.

El gran secreto

Con los invernaderos se controla mejor la temperatura, pero explican que también compran buen material vegetativo que se importa de Holanda y EU. Sus materiales son importados, plantas, semillas, los bulbos vienen de los creadores de esas variedades.

Belmont refiere: “Lo que nos ha mantenido en el negocio es la calidad, cantidad y buenos precios”.
Reynol expresó que seguirán haciendo el tour de las flores y como parte de su visión de responsabilidad social harán un curso técnico de floristería para aportar en el crecimiento de esta área.

Actualmente están desarrollando un proyecto de producción de orquídeas, dirigido al área de plantas, con tecnología de punta.

Su dolor de cabeza

Con desconsuelo Reynol dijo: “Hay un tema que nos afecta y es la alta tasa de pago de impuestos”. Ponen como ejemplo que el presidente Danilo Medina en una visita a los micro productores de Constanza les inyectó 15 millones de pesos para que aumenten su producción y vendan flores.

“De esta manera van a venderla a la puerta de mi tienda, creciendo de esta manera la informalidad.

Ellos no pagan impuestos con esta gracia, permitiéndoles crecer y vender sin ningún costo en la calle del mercado Modelo; en la puerta de mi tienda, que si tengo una difícil carga impositiva cada día que pasa”.

17  Sucursales
Es el inventario de Jardín Constanza en Santo Domingo, Constanza, Puerto Plata, Santiago, Higüey, Bávaro y La Romana.

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