El Estado crece
Eso podemos ver, de manera objetiva, ya que sucedió con la promulgación de las cuatro últimas leyes que aprobó el Poder Ejecutivo, recientemente.
No teníamos un Ministerio, y ya lo tenemos al amparo de la ley que crea el de Energía y Minas.
No teníamos regulación para la instalación y utilización de cámaras de vídeos y sonidos para seguridad en espacios públicos, y ya la tenemos. No teníamos una normativa que regulara el envío de misiones de mantenimiento de paz, y ya contamos con ese mecanismo.
Además, contamos con la novedosa ley de Incentivo a la Importación de Vehículos de Energía no Convencionales. Son leyes en las que el Gobierno tendrá que emplearse a fondo.
Son leyes que necesitábamos, pero al mismo tiempo, al amparo de ellas habrá que destinar un personal para que les de vida y puedan funcionar.
El Estado crece. El presente siglo demanda que haya más atención a procesos que nos involucren con el sentido global del mundo.
Esperemos que ese crecimiento también sea en calidad, que estas nuevas leyes no les den paso a nuevas dependencias oficiales con el único objetivo de cargar más la nómina pública, con sueldos de lujo que salen de los impuestos que pagan los contribuyentes. Esa es nuestra esperanza.
