El escándalo de Barclays
Realmente siento mucho haber defraudado a nuestros clientes, empleados y accionistas – Marcus Agius, ex presidente de Barclays
Otro escándalo sacude el sistema financiero mundial. Ahora es Reino Unido quien sale protagonista en este nuevo capítulo de la crisis financiera mundial que nos afecta desde finales de 2007. Los reguladores británicos y norteamericanos han puesto una multa de 454 millones de dólares al banco Barclays de Inglaterra por haber manipulado el Libor, que es el tipo de interés interbancario, con la finalidad de maquillar su estado de resultado inflando sus ganancias y ocultando sus crecientes pérdidas producto de la crisis.
El Libor (London Interbank Offered Rate) sirve para calcular el precio que pagan los bancos para pedir prestado al resto de entidades financieras, mide la percepción de fortaleza o debilidad de cada institución, y se calcula como la media entre 16 bancos del tipo de interés que sus competidores le están exigiendo para prestarle. Pero este índice no se utiliza sólo como parámetro entre los bancos, sino que también es el índice de referencia para un sin número de transacciones y productos financieros por un valor que supera los 350 billones de dólares, equivalente a cinco veces el PIB mundial.
En el periodo anterior a la debacle económica, Barclays y otras instituciones financieras inflaban el Libor para mostrar cuantiosas ganancias sobre el exceso de depósitos que se generaban cada día. Pero la situación se hizo evidente a partir de 2007, cuando en medio de esta crisis mientras los riesgos financieros se disparaban el Libor permanecía artificialmente bajo en un intento de ocultar a los mercados la débil posición financiera de estas instituciones, dando señales claras de que algo no andaba bien en la City londinense.
La presión política y mediática en este fraude han hecho que salten de sus puestos los principales funcionarios del banco, entre los que se destaca su presidente Marcus Agius y Bob Dimond, quien fungía de consejero delegado y máximo responsable de la estrategia del grupo. Pero no se queda ahí, autoridades del banco han pasado la papa caliente al organismo emisor, el Banco Central de Inglaterra, acusándolos de ser partícipes de la trama, argumentando que recibieron órdenes de éstos para alterar el Libor.
Desde el anuncio el valor en bolsa de Barclays ha ido en picada y esto es solo la punta del iceberg. Barclays no es la única institución financiera que está bajo la lupa de los organismos supervisores, más de una veintena de las principales instituciones financieras del mundo están bajo sospecha de también haberse prestado a la manipulación de índices de referencia.
El impacto de este escándalo todavía no está claro. La multa de 454 millones de dólares no es significativa para una institución que el pasado año tuvo beneficios de 4,960 millones de euros, pero sí tira por el suelo la calidad de los organismos supervisores, así como la excelente imagen que tenía la ciudad de Londres como centro y capital financiera europea, poniendo en amenaza al sistema financiera ante una posible sacudida.
Este escándalo explota en el peor momento de la crisis, las principales potencias económicas carecen de herramientas monetarias y fiscales para reanimar la economía; y cada día se descubren nuevas artimañas del poderoso sector financiero para inflar sus ganancias, donde el engaño, el cinismo, la premeditación y la alevosía estaban a la orden, dejando en evidencia la maltrecha supervisión de los organismos estatales y su posible complicidad en esta gran estafa.