El ejemplo de los candidatos
Danilo Medina e Hipólito Mejía han demostrado con su historial que no son políticos violentos. Por el contrario, son afables y entre ellos han mantenido relaciones personales cordiales.
Durante la presente campaña electoral han mantenido un comportamiento pacífico, pese a algunos pronunciamientos conceptualmente destemplados o que hayan relegado a un plano secundario las discusiones programáticas para darle paso a la trivialidad.
Los candidatos presidenciales del PLD y del PRD son personas fundamentalmente pacíficas.
Por tal motivo, quienes les promueven deben hacer honor a ese mismo ánimo y rechazar cualquier asomo de violencia.
Hace años que en la República Dominicana las campañas electorales tienen un carácter festivo y hasta con cierto tinte carnavalesco, dejando atrás los años en que ese período se asemejaba a una conflagración bélica.
Lo ocurrido en Moca, donde un incidente cuando finalizaba un bandereo que realizaban los dos partidos de manera simultánea, en la misma calle, provocó la muerte de una persona, no debe marcar el devenir de lo que queda de la presente campaña electoral.
Los principales líderes políticos y sociales del país se pronunciaron ayer mismo llamando a la militancia al comedimiento y a respetar a los demás.
Toca a las autoridades hacer lo que les corresponde para que esa muerte no quede impune y que quienes por imprudencia o intolerancia provocaron la muerte de esa persona en Moca sean llevados a la Justicia.
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