El ébola
Un virus es una partícula sumamente pequeña de ácido nucleico que vive en, o dentro de los núcleos de las células vivas. Cuando se integran en el centro de las células los virus no se dividen, sino que se replican constantemente.
Como los antibióticos actúan en otras estructuras celulares, como las membranas, es fácil entender que su actividad es nula dentro de los núcleos. En cierta manera, los virus son intratables.
Los virus están en el origen de la vida y acompañan a los humanos desde millones de años produciéndoles enfermedades como el sarampión, la varicela, las paperas, la rabia, el sida, la culebrilla. o el catarro. Hay unos 200 que son los que “conviven” más frecuentemente junto a nosotros.
Lo sorprendente de los virus es su tropismo, esa cierta selectividad para algunas células, guiándose así para su supervivencia. El porqué el virus de la hepatitis se dirige al hígado, el de las paperas a las parótidas o el del sida al sistema inmunológico, es algo que la ciencia aun no ha podido dilucidar plenamente.
El virus del ébola tiene un cierto tropismo por el sistema de la coagulación. Es uno de los 25 virus que producen fiebres hemorrágicas. Se bautizó cuando se confirmó su presencia en una aldea cercana al río Ébola, en la República del Congo, África, en 1974- 1976.
El ébola virus es un convivente habitual de grandes simios, los antílopes y los murciélagos fruteros, en las intrincadas regiones de la floresta africana.
La invasión de los seres humanos del hábitat centroafricano y la proximidad, cada día mayor, de estos animales a las villas y aldeas, hacen posible la transmisión de la enfermedad.
En palabras más sencillas: hoy en día es más fácil y habitual comerse un antílope. Las cacerías abundan, domesticar un orangután, o ser mordido por un murciélago, no es nada raro hoy día. El virus pasa de los animales y de los humanos enfermos hacia los sanos, a través de las conjuntivas oculares y la de la boca -aunque estén intactas- o a través de un contacto con la piel dañada por heridas, abrasiones o roces casi siempre minúsculos, microscópicos. Todas las secreciones son potencialmente contaminantes.
El “truco" para recordarlas es la letra “s”, secreciones, saliva, sudor, semen y sangre.
Se explica que los trabajadores sanitarios deben usar máscara, espejuelos, batas sanitarias desechables, etc., para tratar a los enfermos. Los cadáveres tienen que ser cremados rápidamente.
La mortalidad del ébola es muy alta: hasta un 70 %. Recuerde que un 10 % o diezmo es una catástrofe gigantesca, de grandes proporciones en cualquier grupo humano.
El meollo de la epidemiologia del ébola es que tiene hasta tres semanas de periodo de incubación.
Quiere decir que el infectado está normal, asintomático, pero ya tiene el virus dentro de su cuerpo, aunque no sea detectable.
Esto, teóricamente, es un tiempo muy largo que le permite a cualquiera viajar en avión alrededor del mundo en varias oportunidades.
El otro problema es que una de las naciones mas expuestas es Liberia: la primera y única colonia de los Estados Unidos. Desde Monrovia, su capital, se mantiene mucho intercambio comercial, de vuelos, etc., con el territorio americano.
El ébola solo tiene tratamiento sintomático, hay dos vacunas -inglesa y francesa-, en experimentación.
Nuestros hospitales (USA) tienen excelentes cuartos de aislamiento y cada médico tiene que reportar fiebre o síntomas similares al flu, en cada paciente que haya salido del país en las tres semanas precedentes.
No hacerlo significa un crimen médico de lesa humanidad. (esa aberración ya ha sucedido en Texas).
Debemos estar preocupados y vigilantes.