El discurso

Por mandato constitucional, el presidente Danilo Medina presentó ayer ante la Asamblea Nacional las memorias correspondientes a los seis primeros meses de su Gobierno, con la particularidad de que en esta ocasión, más que nunca, la atención pública lo esperaba con ansiedad por los grandes retos que enfrenta el país en el presente momento.

Como ha sucedido otras veces en el pasado, la rendición de cuentas propiamente dicha ocupó una pequeña parte de la pieza oratoria, el resto de la cual fue dedicada más bien a explicar cómo va el Gobierno a manejar las diversas complejidades que se divisan en el horizonte.

Sus planteamientos parecieron satisfacer en términos generales a la ciudadanía, especialmente cuando se refirió al problema eléctrico, al tema de la vivienda, a la salud y a la educación.

Pero la principal expectativa fue la que dejó para último, y también la que generó los mayores aplausos y la más franca aprobación, por tratarse de una situación que venía casi monopolizando todas las manifestaciones de la opinión pública nacional: el debatido contrato entre el Estado dominicano y la minera Barrick Pueblo Viejo.

En su enérgica referencia a este punto, Medina no dejó espacio para las dudas.

Calificó de “inaceptable” la situación actual y dejó claramente establecido que en caso de que la Barrick no acepte entrar en negociaciones para modificar el contrato, el Gobierno recurriría unilateralmente a otros métodos legales para mejorar la posición del pueblo dominicano.

Esperamos que las partes arriben a resultados satisfactorios para todos.