El desborde de las pasiones
El pueblo dominicano vive bajo un régimen de respeto de los derechos fundamentales, aunque las debilidades institucionales propias de nuestra sociedad dan pie a la ocurrencia de esporádicas excepciones que se deben corregir de inmediato.
También se presentan casos de funcionarios que no distinguen la esfera particular o personal de lo institucional.
Utilizan las entidades que dirigen como si fueran parte de su patrimonio.
Esas conductas son fácilmente detectables en la administración pública.
Negar una cosa o la otra sería desconocer la realidad o llegar a extremismos perjudiciales para el país.
La República Dominicana entra a un proceso electoral que se proyecta será bastante intenso y, como tal, generará desbordamientos de pasiones.
Pero no se puede llegar a extremos.
En la defensa de los derechos fundamentales se permite el exceso de celos, aunque hay que saber distinguir algunas líneas para no terminar haciéndole daño a los postulados que se enarbolan.
De igual manera el Gobierno también tiene derecho a hacer sus planteamientos dentro del marco del respeto del ordenamiento jurídico y de las garantías a los derechos constitucionales.
En lo adelante estaremos viendo muchos tipos de discusiones, pero en todo caso debemos tener presente que el bien colectivo está por encima de cualquier proyecto sectorial o personal.
Esperamos que los dominicanos sensatos eviten que las pasiones lleven la discusión a escenarios aprovechables por los enemigos o competidores del país para hacernos daños a todos.
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