El desafío de saber elegir
De las tantas experiencias a raíz de la crisis global generada por la pandemia del Covid-19, ahora más que nunca se destaca la importancia que representa para las naciones y sus ciudadanos contar con gobernantes y equipos de gobierno con elevado sentido de responsabilidad y compromiso social, a su vez se pone en evidencia los efectos de nuestra responsabilidad ciudadana de saber a quienes elegimos para dirigir nuestra nación.
El caso de Brasil es un buen ejemplo, mientras aumentan los muertos y el número de contagios, el presidente Bolsonaro continúa menospreciando la magnitud de los efectos del virus y ataca a los gobernadores, compelidos a tomar medidas individuales para contenerlo, ante la falta de un plan desde el gobierno central.
Actualmente, el gigante de Suramérica, es el segundo país del mundo con mayor cantidad de casos y muertos y se pronostica que para agosto supere las 125 mil muertes y desplace a Estados Unidos del primer lugar en cantidad de contagios y fallecidos.
En Brasil ya son visibles los efectos negativos de delegar en un equipo gobernante no experimentado. Lo que podría devenir en situaciones socio políticas catastróficas.
Otra muestra la tenemos con Estados Unidos, mucho se critica a Donald Trump la tardanza en las medidas para contener el virus y ahora por atizar las tensiones en ocasión de la ola de protestas por la muerte del afroamericano George Floyd.
¿Y en República Dominicana qué? ¡Que nos sirva esto de ejemplo, ahora que tendremos la tarea de elegir gobierno!
Con las medidas aplicadas, las autoridades dominicanas han logrado resultados positivos en términos comparativos, con oportunidades de mejoras pero con efectos tangibles, una muestra de ello, es la tasa de mortalidad que oscila en un 3.0%.
No obstante, ante el Covid-19, lo que nos espera no es un “fly al catcher”. A nuestra economía y en consecuencia a nuestro país le tocara enfrentar retos significativos.
Solo pensemos en lo que representa la paralización del turismo, pilar de nuestra economía, principal generador de divisas y empleos, que aporta alrededor de un 7.8% del PIB y un 25% de las divisas; a lo que se suma el impacto económico por los efectos de la suspensión de la mayoría de las empresas e instituciones, la baja que supone el cierre prolongado de diversos sectores y la caída de las remesas.
Lo anterior podría devenir en desempleos masivos, quiebra de comercios, familias podrían caer en la pobreza y otras en la pobreza extrema, lo que a su vez, incidiría en el auge de problemas sociales como la delincuencia y la criminalidad.
Nos enfrentamos a muchos retos pero el gran desafío lo supone el cambio político en medio de una severa crisis económica y social.
Transitamos momentos delicados que ameritan decisiones certeras de los ciudadanos y de la responsabilidad y sensatez de los responsables de conducir el estado.
En medio de esta crisis de magnitudes inéditas, debemos plantearnos las siguientes preguntas: Qué nos conviene realmente en medio de una dramática crisis. Continuar o cambiar? ¿Cómo garantizamos buenas prácticas en el manejo de las políticas económicas que nos permitan mantener una relativa estabilidad económica, lograr una recuperación más rápida y cumplir el pronóstico de la CEPAL de ser la única economía en la región que no pase a negativo?
Un buen manejo de la economía es clave en los próximos años, para lograr superar la crisis y que el país continúe por sendas de desarrollo. El énfasis está en lo económico, por su incidencia directa en las demás esferas, lo social, lo político, el progreso, el sostenimiento de la paz y la estabilidad.
Un abanico de incertidumbres serán sorteadas por los efectos de la pandemia, que hacen más compleja nuestra gran misión de elegir gobierno.
Y advierte a quienes aspiran, que dirigir este país en medio de una crisis de tal magnitud, no será un premio.
El próximo 5 de Julio, los dominicanos y dominicanas enfrentaremos una gran prueba de decidir hacía donde queremos que vaya el país.
*Por Lenis García Guzmán
lnsgarcia@yahoo.com
