El costo de la ilegalidad
La ubicación geográfica de República Dominicana, que comparte territorio con Haití, facilita la migración marítima de los ciudadanos de ambos países a otros territorios de la región.
El más cercano y con mayor atractivo es Puerto Rico, que facilita la entrada a territorio continental de Estados Unidos. El país, desde hace décadas, tiene un plan para contener la salida tanto de dominicanos como de nuestros vecinos, pero la operación conlleva inversión económica, vigilancia permanente y recursos muy limitados de toda índole, que apenas sirve de apoyo a tan arriesgado reto.
Hace poco autoridades de Estados Unidos reconocieron que el aumento de la migración ilegal añade “más carga a la Guardia Costera norteamericana y a los recursos dominicanos”, debido al alto número y la frecuencia con que se producen los viajes ilegales.
El tráfico humano también tiene otros costos, que no son exclusivamente económicos. Una operación de contención en plena mar sirve para salvar vidas, para controlar la migración ilegal, pero al mismo tiempo pone en riesgo de muerte e inminente peligro a todo el personal que participa en el plan de rescate y continencia.
Es tiempo de que tomemos en cuenta nuestra realidad.
No podemos avanzar solos en materia de política migratoria. El apoyo de la comunidad internacional cada día es más necesario. De lo contrario las advertencias de hoy serán fatales mañana, porque el problema tiende a crecer y complicarse más.
leídas
