El consenso en torno a la nueva JCE 

En el Congreso Nacional surgen voces a favor de que el Senado, ahora dominado por el Partido de la Liberación Dominicana como lo fue en el pasado reciente por el Partido Revolucionario Dominicano, no incurra en el error de seleccionar a personas con alguna ligazón partidaria, como se le atribuye a algunos de los actuales magistrados.

Lo que pasa es que a veces ponen a instituciones de la sociedad civil a proponer a personas honestas y honorables para integrar el tribunal electoral pero los senadores salen con una matrícula que a todas luces se sabe es “interesada”, lo que acarrea los problemas ya conocidos de desconfianza y de incertidumbre. Aunque sin ninguna fuerza por carecer de representación en el Senado, el Partido Revolucionario Dominicano ha prometido velar porque quienes sean elegidos para la Junta y el Tribunal Superior Electoral gocen de la seriedad y la pulcritud que hoy demanda la sociedad y la democracia dominicana.

¿Y entonces?

Nadie podrá evitar la apresurada campaña proselitista que se ha iniciado en los partidos de cara a las elecciones presidenciales de 2012. Ningún aspirante quiere dejarle el camino solo a sus adversarios, aunque oficialmente no se ha reglamentado la lucha interna y cuando aún los partidos no han evaluado los resultados de las pasadas elecciones que favorecieron al PLD. ¿Y entonces?, pues ocurre lo de siempre, que el país está inmerso en un proselitismo voraz que lesiona la democracia de los partidos.