El conflicto socio-religioso y posibilidades de solución

El conflicto socio-religioso y posibilidades de solución

El conflicto socio-religioso y posibilidades de solución

Alexis Rafael Peña.

Como en otras columnas de Conflictos y Mediaciones escrita en este diario El Día, en donde he planteado la dinámica del conflicto en la sociedad. El conflicto, su ocurrencia es natural en todos los contextos sociales.

Las comunidades, barrios, municipios y provincias están día tras día minadas de conflictos sociales, políticos, personales, religiosos, culturales y demás. En donde ocurren hechos o situaciones que si no fuera por mediadores naturales de esas instancias o dinámicas sociales, la violencia fuera mucho más alta que la conocida por la sociedad.

En este momento me enfocaré en el conflicto socio-religioso, le he puesto ese nombre ya que en los barrios conviven todos los actores sociales: bares, colmadones, bancas, iglesias, clubes, juntas de vecinos, juegos de dominó, bailes improvisados y un doquier de actividades sociales.

Por lo que es muy normal, o debería verse de esa manera, la ocurrencia de conflictos por los espacios de convivencia y también, por los intereses que están involucrados cada actor. En donde fluyen movimientos alrededor de cada uno de ellos con muchas diferencias y de valores contrapuestos.

En donde cada órgano que se mueve en el barrio o comunidad tiene sus principios, valores y creencias diversas. En donde prima la diversidad, pero a la vez, tiene que tolerarse entre todos los actores valores en contrastes unos con otros.

Una banca de apuesta y un club deportivo y cultural tienen desde esta perspectiva valores encontrados. Así la iglesia y el bar. En donde en uno prima el mensaje cristiano y el otro, la diversión o entretenimiento. En ocasiones, fuera de contextos de valores sociales y evangélicos.

Por lo que el conflicto de hecho está listo para empezar. Con dinámicas diversas, que si no es manejado con cautela, calma, tolerancia y prudencia puede desencadenar conflictos que podrían mediar, conciliarle y de no ser así, pues que sea la instancia del tribunal quien solucionar estas controversias.

Expongo eso solo por destacar un caso. Así sucede con los demás actores de las comunidades, ya que la dinámica del barrio y el residencial son muy diferentes. Aunque en cada sector existen entidades comerciales o personas que no toleran que convivir es de las personas no de los animales. Aunque parece todo lo contrario, los animales tienen muchas enseñanzas para nosotros en el referente a la convivencia.

Lamentablemente las personas no comprendemos por no escuchar a su conciencia o más bien, al familiar, vecino, compadre o amigo; en sus planteamientos, sugerencias o puntos de vistas.

Escuchar es una actividad trascendental para solucionar conflictos, sin la misma no existe la posibilidad de llegar a un acuerdo.

Espero siempre que se imponga la sensatez, el diálogo y el acuerdo en todas las dinámicas de la sociedad. En donde la violencia sea acción del pasado. El ser humano es superior a todas las desgracias violentas. Por lo tanto, podemos superarlas.



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Alexis Rafael Peña Céspedes

Periodista, abogado y mediador certificado.

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