El CNM y el 4%: señales de esperanza
La lucha ciudadana por mejorar la calidad de las decisiones políticas se ha enfrentado con serios tropiezos, muchos de los cuales tienen que ver con la actitud centralizadora y excluyente de las autoridades públicas y del liderazgo político.
Sin embargo, el esfuerzo ciudadano ha rendido esta semana algunos frutos palpables.
El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) aprobó la publicación del listado de jueces aspirantes, con sus evaluaciones de desempeño y procesos disciplinarios, así como el sometimiento de las candidaturas propuestas, para formar parte del Tribunal Constitucional, Tribunal Superior Electoral y Suprema Corte de Justicia, a un proceso de vistas públicas que serán publicitadas por radio, televisión e internet.
Por otro lado, atendiendo al llamado de la Coalición Educación Digna, 10 candidatos presidenciales firmaron un documento con el cual el candidato que resulte electo se compromete a asignar el 4% del PIB a Educación para el presupuesto de 2013, como lo dispone la ley, y el incremento sostenido de dicha inversión en los años subsiguientes.
Se afirma, con razón, que dichas decisiones son aún incompletas. Las tomadas por el CNM, efectivamente, deben ser complementadas con otras que garanticen mayor transparencia y participación ciudadana en la selección de los jueces de las altas cortes, como la publicación de las currícula de los aspirantes, el establecimiento de mecanismos que garanticen el planteamiento de la población de objeciones a determinados candidatos y la celebración de cara al sol de las reuniones de dicho órgano.
El compromiso asumido por los candidatos presidenciales para asignar a la educación el porcentaje dispuesto por la Ley 66-97, habiéndose puesto ya de espaldas a esta 2 presidentes y 4 gobiernos sucesivos, implica una apuesta a una educación de mayor calidad y que pueda extenderse a la mayor parte de la población.
Pero ambos acontecimientos nos indican que, a pesar del cuestionamiento a los métodos hasta ahora empleados, porque no han sido todo lo legítimos que amerita la democracia, se va produciendo, a puro pulmón ciudadano, una mayor madurez y conciencia de la clase política, lo que nos abre túneles de esperanza que nos animan a seguir la lucha por una mejor y más justa democracia.
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