El clientelismo perfumado

Sorprende la frecuencia y proliferación de “funcionarios” diplomáticos que permanecen largas temporadas en territorio dominicano.

Se conocen casos de embajadores que pasan casi tanto tiempo aquí como en sus sedes y habría que preguntarse si eso ocurre con la autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Pero el mayor problema se presenta en las posiciones de segundo nivel.

Hay delegaciones diplomáticas que tienen tanto personal nombrado que resultaría difícil que todos puedan concentrarse en las oficinas de la República Dominicana en los territorios donde están asignados.

La mayoría de los nombramientos de estos diplomáticos inorgánicos corresponden a un clientelismo perfumado, del que se benefician fundamentalmente familiares o relacionados de “personalidades” o de dirigentes del partido oficialista y aliados.

En algunos casos el país hasta se ha constituido en motivo de burlas por la gran cantidad de personal nombrado y acreditado en sus embajadas o consulados.

Por ejemplo, en el consulado de New York los vicecónsules se cuentan por decenas y la mayoría no va al consulado, porque no cabrían, o simplemente residen permanentemente en la República Dominicana.

El secretario de Relaciones Exteriores, Carlos Morales Troncoso, ha hecho la advertencia de que recomendará al Presidente de la República la cancelación de los funcionarios del servicio exterior que no asistan a sus puestos de trabajo.

Ojalá que el Canciller no pierda el impulso y propicie una reorientación de nuestro servicio exterior, que además implica una fuerte presión para el Presupuesto Nacional.