El chat de los ochenteros

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Rafael Chaljub Mejìa

Déjenme escribirle al chat de Los Ochenteros. Mi chat privado por excelencia. Creado por el comunicador y “lector voraz” Enmanuel Ventura, y formado por una veintena de amigos.

Ninguno tiene ochenta años, pero la mayor parte siente atracción especial por la música popular de los años ochenta y de ahí se deriva el nombre, con escudo emblemático y todo.

Es un chat intransigentemente masculino, no hay mujeres en sus filas, pero todos tenemos un corazón rendido de amor por ellas, y hasta hay algunos casados que son unos “petronilos”, porque en sus hogares mandan las mujeres y ellos obedecen sin ninguna apelación posible.

Cada quien tiene su propia opinión sobre cada cosa. Nos la pasamos sin polémicas sobre religión, partidismo político, sin pornografía, en el chat se habla mucho de música, de otras manifestaciones del arte, de historia y asuntos tan serios, pero con amplitud y sin ánimo de imponer nadie su opinión al otro.

Discípulo solo yo, porque es un chat de maestros. De la crónica deportiva como Rolando Guante, del arreglo y la creación musical como Mario Díaz, del canto como Víctor Suárez, de la historia de la música como Ismael Hernández, de finanzas y otras especialidades y sobre todo de la amistad y la relación humana como Blas Liranzo, Darío, Salvador Vargas, Julio César, Alexander, Enrique Ravelo y varias firmas más.

Y para coronar, un pundonoroso oficial superior, un caballero coronel que es todo marcialidad y disciplina. Pero un coronel simpático, porque donde quiera que va ordena el cese del fuego, el coronel Néstor Monteagudo, del benemérito Cuerpo de Bomberos de Haina.

A esos hombres de composición y temperamentos variados los mantiene unidos la sana amistad, el respeto mutuo, la solidaridad y un sentido del humor que hace más llevadera la vida, aún en estos tiempos trágicos.

El chat está de aniversario, el cuarto, y yo, que soy tan poco cibernético, me siento sumamente agradecido del afecto con que los demás me han acogido. Ya voy ganando y mucho, porque he aumentado la cantidad de amigos, algunos que ni siquiera he podido ver personalmente y ya nos queremos.

Era justo que al aniversario de esta amistosa y divertida agrupación le dedicara estas líneas. Falta por aclarar si al cumplirse cuatro años del mandato del fundador, se modifica la Constitución y él sigue sacrificándose o se llama a elecciones a ver qué pasa. Salud y gracias, hermanos ochenteros.

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