El “bocinón” filosofa…

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José Báez Guerrero

En filosofía, forma basta de la poesía, existen verdades apodícticas, cuya mera enunciación da certeza porque son necesariamente válidas, incondicionalmente ciertas.

Estudiando lógica, la ciencia para entender cada cosa como verdad o mentira, según razonamientos ordenados jerárquicamente, vemos que hay sistemas para analizar cuáles asertos son inequívoca e irrefutablemente ciertos. Uno es el silogismo, un argumento de tres partes cuya conclusión se deduce de las dos primeras; por ejemplo: “Toda persona muere; Pérez es una persona; por tanto, Pérez es mortal”.

Pero si las premisas son falsas o equivocadas, igualmente mala es la conclusión. Por ejemplo, “Todos los periodistas con opinión contraria a la mía son bocinas corruptas; José opina contrariando mis preferencias; por tanto, es un bocinón”. Alguna gente cree que en cuestiones éticas o morales hay verdades relativas.

Si bien algunas verdades son constructos sociales, más que certezas científicas, conforme el concepto que formemos en base a creencias emocionales, la verdad realmente es algo que no puede negarse racionalmente. Nuestras escuelas deben enseñar el inmenso valor del pensamiento crítico racional.

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