Más que el turismo, el azúcar, el níquel, los puros, el ron, y los médicos exportados, el béisbol podría convertirse, en un futuro, en otra de las locomotoras de la maltrecha economía cubana.
El triunfo del equipo de Pinar del Río en la Serie del Caribe subió los bonos del béisbol cubano, que podría llegar a ser la primera industria de la isla si se retira el embargo estadounidense, y el deporte logra salir de la trinchera en que lo ha metido el diferendo Cuba-Estados Unidos.
El inicio de las conversaciones para la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos ha abierto una abanico de especulaciones en torno al tema. Las Grandes Ligas tienen un ojo en el estadio Latinoamericano -la catedral del béisbol cubano-, y otro en la Casa Blanca.
“Cuba es un tema de gran interés para nosotros por dos razones, es una gran fuente de talento y cuenta con una gran tradición de béisbol”, dijo el comisionado de GL, Rob Manfred.
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