Martes, 26 de marzo, 2019 | 4:49 pm

El béisbol debe ponerse las pilas



El béisbol es el deporte predilecto de los dominicanos, desde su introducción al país por parte de inmigrantes cubanos que se instalaron en la región Este en el siglo 19, y luego reforzado por los soldados de ocupación estadounidenses en 1916-1924.

Igual pasión por ese deporte se experimenta en Estados Unidos, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Panamá y Nicaragua.

Tras la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, los norteamerianos lo introdujeron con bastante éxito en Japón, Corea del Sur, Taiwán y Australia.

En la medida en que el mundo avanza, el consumidor, todo indica que es así, requiere de más adrenalina en todos los campos, y el deporte no escapa a esa realidad.

Sin embargo, los cambios que se han introducido en los últimos años en el béisbol, para su agilización, han sido muy escasos, pero tampoco han producido los efectos deseados.

El béisbol sigue siendo uno de los deportes más monótonos, por lo que su expansión ha nivel mundial ha sido muy lenta.

El ejemplo más demostrativo es que Grandes Ligas, máxima exponente del béisbol de primer nivel, tuvo la pasada temporada una caída de un 4% en los niveles de asistencia, a pesar de los constantes esfuerzos por su renovación.

Los cambios para revertir un poco esa situación consisten en mejorar el bateo y acelerar el ritmo de los partidos para atraer a más fanáticos, para que el juego sea más llamativo, mejor dicho, menos aburrido.

Una situación similar se registra desde hace años en el béisbol profesional en Puerto Rico, Venezuela y República Dominicana.

Por lo tanto, los propietarios de equipos deben seguir “pujando” para que este espectáculo sea más ágil y entretenido.