Basta ver a un niño agitado o con ganas de hacer ejercicios para sospechar del azúcar como la causa de esa hiperactividad.
Investigadores de la Universidad de Los Ángeles encontraron en un estudio que los genes de un padre fomentaba mucho más esa condición que algún alimento y dijeron se debe desmitificar al azúcar como responsable de esa condición.
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