Santo Domingo.– El arroz dominicano se ha convertido en uno de los puntos sensibles de las negociaciones que mantiene el Gobierno con Estados Unidos sobre las condiciones arancelarias entre ambos países, en momentos en que República Dominicana busca proteger uno de los productos que considera estratégicos para su producción nacional y seguridad alimentaria.
El presidente Luis Abinader confirmó que el tema forma parte de las conversaciones con las autoridades estadounidenses y dejó claro que la posición dominicana será preservar los intereses nacionales, tanto de los productores como de los consumidores.
“Estamos negociando acuerdos en ese sentido, siempre defendiendo el interés nacional y convencidos de lo que más le conviene, no solamente a los productores y agricultores, sino también al pueblo dominicano”, sostuvo el mandatario.
Las declaraciones colocan nuevamente al arroz en el centro de la relación comercial entre República Dominicana y Estados Unidos, precisamente cuando el país enfrenta decisiones importantes sobre la apertura de su mercado agrícola y, al mismo tiempo, mantiene conversaciones con Washington sobre el tratamiento arancelario de las exportaciones dominicanas.
El arroz tiene una particular sensibilidad porque no se trata únicamente de un producto agrícola. Constituye uno de los principales componentes de la dieta dominicana, sostiene una importante cadena productiva nacional y ha sido considerado por sucesivos gobiernos como un rubro estrechamente vinculado a la seguridad alimentaria.
El mandatario sostuvo que República Dominicana tiene que proteger aquellas áreas productivas vinculadas directamente con el interés nacional.
El planteamiento se produce mientras el Gobierno dominicano busca acuerdos con Estados Unidos en materia comercial, en una relación caracterizada por un intercambio ampliamente favorable a los estadounidenses en términos de volumen de exportaciones hacia el mercado dominicano.
Washington es el principal socio comercial de República Dominicana y el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana —DR-CAFTA— ha determinado durante dos décadas una parte importante de las reglas bajo las cuales se desarrolla ese intercambio.
Sin embargo, algunos productos agrícolas, particularmente el arroz, han permanecido bajo esquemas especiales de protección y desgravación debido a su sensibilidad para la economía dominicana.
Productividad como parte de la respuesta
Abinader vinculó la defensa comercial del arroz y otros sectores agrícolas con la necesidad de elevar simultáneamente su productividad.
Durante el cierre del XXVIII Encuentro de Líderes del Sector Agropecuario, organizado por la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD), explicó que el Gobierno desarrolla junto al Ministerio de Agricultura programas de mecanización destinados a hacer más eficiente la producción.
El objetivo, según explicó, es avanzar mediante metas de corto, mediano y largo plazo hacia una agricultura con mayor capacidad productiva y menor dependencia de procesos intensivos en mano de obra.
La mecanización tiene además otro componente dentro de la estrategia gubernamental.
El Presidente señaló que esas iniciativas buscan reducir significativamente la necesidad de trabajadores extranjeros en determinadas labores agrícolas, un asunto que ha cobrado especial relevancia dentro de la política migratoria dominicana.
La agricultura es uno de los sectores de la economía donde históricamente existe una importante participación de trabajadores extranjeros, particularmente haitianos.
La apuesta del Gobierno consiste en que una mayor incorporación de tecnología y maquinaria permita sustituir progresivamente una parte de esas labores y elevar al mismo tiempo la productividad.
Agua, técnicos y relevo generacional
Pero Abinader reconoció que la transformación del campo dominicano no depende exclusivamente de la mecanización.
Entre las prioridades mencionó la disponibilidad de agua, la investigación, la formación de técnicos y especialistas y una alianza permanente entre el Estado, las universidades y los productores.
El mandatario consideró necesario incentivar a más jóvenes para que estudien carreras relacionadas con las ciencias agrícolas y crear condiciones que hagan atractiva su incorporación a las actividades productivas.
La modernización de la agricultura demanda agrónomos, técnicos, especialistas en sistemas de riego, mecanización, genética, tecnología y administración capaces de manejar explotaciones agrícolas cada vez más tecnificadas.