El relevista dominicano Abner Uribe se consagró como un arma letal en el bullpen de los Milwaukee Brewers durante la conquista de la Serie Mundial 2026. La valía del quisqueyano quedó demostrada al participar de manera impecable en las cuatro victorias que le dieron el título a los Cerveceros.
Abner Uribe “NO ME APOYARON MUCHO” 👀 declaraciones tras coronarse campeón en Serie Mundial MLB 2026 ⚾️🔥🇩🇴 https://t.co/tkMJKdvJTs https://t.co/rfYickNjzi
— Nicols de peña (@nicolsdepena7) October 29, 2026
En el primer encuentro, Uribe entró en sustitución del estelar abridor Jacob Misiorowski, quien completó cinco entradas de una carrera limpia, cuatro hits, un boleto y un ponche, dejando el marcador a favor de Milwaukee 2-1. El dominicano asumió el montículo para lanzar una entrada y un tercio en blanco, permitiendo un solo imparable y recetando dos ponches.
Su segunda aparición llegó en el Juego 2 del Clásico de Otoño. Con el partido empatado a cuatro carreras en la séptima entrada, Uribe cumplió con otro relevo de un inning y un tercio sin anotaciones, otorgando una base por bolas y un ponche, labor que le permitió acreditarse su primera victoria de por vida en una Serie Mundial.
Abner Uribe y Junior Caminero en un duelo de alto nivel dominicano en la #WorldSeries. https://t.co/wyDAyHWtgP
— MLB Español (@mlbespanol) October 24, 2026
Para el Juego 4, un maratónico encuentro que se extendió a 12 entradas, el diestro ingresó en el quinto episodio con la pizarra nivelada a dos carreras. Su actuación volvió a ser dominante al colgar dos argollas en el marcador, tolerando un indiscutible y abanicando a dos bateadores.
Finalmente, en el decisivo Juego 5, aunque su participación fue más breve, mantuvo la perfección al retirar los dos tercios de entrada que enfrentó para asegurar el camino al campeonato.
Al evaluar el desempeño de Uribe a lo largo de toda la postemporada, que incluyó las series ante los San Diego Padres y Los Angeles Dodgers, el mánager de los Cerveceros, Pat Murphy, elogió su temple y carácter.
El estratega lo describió como un auténtico monstruo en el montículo, el tipo de lanzador que todo dirigente desea tener en situaciones de máxima presión gracias a su competitividad extrema y su constante deseo de pedir la pelota en los momentos grandes.