El acoso como forma de violencia contra la mujer

El acoso como forma de violencia contra la mujer

El acoso como forma de violencia contra la mujer

Altagracia Suriel

A propósito del Día Internacional de la No violencia contra la Mujer, y de las noticias asociadas al ámbito de trabajo como el de mayor riesgo de acoso laboral, es pertinente seguir reflexionando sobre esta problemática.

En una ocasión, Barack Obama afirmó, que en estos tiempos, el hombre que quiera tener éxito político o profesional tiene que ser extremadamente respetuosos en el relacionamiento con las mujeres.

El trato inapropiado, el abuso y el acoso contra el género femenino continúa derrumbando altares. Uno de los casos más sonados fue el de Plácido Domingo quien fue investigado porque nueve féminas lo acusaron de acoso sexual asociado a promesas de empleos o de desarrollo profesional.

En el país, un caso extremo es el de Pablo Ross. De seguro, a la decisión judicial de 10 años de prisión por violación de la hijastra, contribuyeron también las denuncias de acoso de varias compañeras de los medios de comunicación que lo catalogaron como un depredador sexual.

Ya la voz de las mujeres que exigen respeto a su integridad y reafirman sus derechos tocó las fibras de la sociedad y de la justicia. Y está llegando también a las instituciones y a las empresas.

Un mundo justo para las mujeres implica justamente liberarlas del acoso laboral, institucional y callejero que muchas veces las condena al estancamiento profesional, a vivir en la vergüenza y a la depresión.

El machismo expresado en exceso de hombría, morbosidad, misoginia y depredación no es un orgullo. Es abuso y delincuencia. Nadie, para demostrar su valía, tiene que cosificar y desvalorar a otro, y mucho menos a quien está en mayor desventaja social o económica.

Respetar a las mujeres no solo es la expresión de la nueva masculinidad del siglo XXI, es una buena forma de los hombres aportar a la igualdad real y también de vivir libres de la deshonra.

Rousseau decía que siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas. El hombre que quiera ser siempre respetable, que respete a los demás, sobre todo a las mujeres, sus iguales en dignidad y en derecho.



Altagracia Suriel

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