Madrid.- Encargada de la llave de paso que controla las horas y la cantidad de agua de una localidad- es un oficio tradicionalmente masculino que ahora las mujeres pueden ocupar en República Dominicana gracias a un proyecto de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).

Desde que la AECID puso en marcha el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento (FCAS), hace más de diez años, tiene el objetivo de “garantizar el derecho” a esos dos servicios, ha explicado a Efe la directora de Cooperación con América Latina y el Caribe, Carmen Castiella Ruíz de Velasco.

“Este fondo ha supuesto una donación española de 790 millones de euros y ha permitido poner en marcha 76 programas en dieciocho países de América Latina y el Caribe”, ha añadido Castiella.

Gracias a una planta de tratamiento, por ejemplo, se han podido abrir pequeños negocios como una peluquería o las mujeres pueden acceder a otro tipo de oficios en República Dominicana.

De este modo, programas como este tienen un impacto directo en cuestiones de género, según la directora para América Latina y el Caribe, puesto que el agua sigue siendo una cuestión del hogar.

“Son las mujeres quienes caminan numerosas horas para conseguir agua y quienes lo gestionan para cocinar o para cuestiones de higiene”, ha agregado.

Sin embargo, siguen existiendo grandes retos, ya que esta región es particularmente vulnerable- a pesar de tener el 31 % de las fuentes de agua potable de todo el mundo, se enfrenta a desafíos importantes en cuanto al acceso y hay gran desigualdad entre países o entre zonas rurales y urbanas.

En Haití, donde el acceso apenas llega al 50 %, por ejemplo, se pudo instalar una toma de agua en Anse a Pitre gracias a este fondo, como evidencia una de las fotografías de la muestra “AECID- 30 años cooperando por el desarrollo sostenible” expuesta en la Cumbre del Clima que se celebra en Madrid, la COP25.

En la exposición destaca también la fotografía de un proyecto de fortalecimiento organizativo y productivo de las familias de la Organización de Mujeres Indígenas y Campesinas Sembrando Esperanza llevado a cabo en Toacazo, en la provincia de Cotopaxi, en Ecuador.

O la instantánea del vertedero de la Churuqueta en Managua, convertido en una planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos.

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