El  8%,  sin consenso eléctrico

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Recién se anuncia un aumento generalizado de la tarifa eléctrica nacional en un 8%, la cual se atribuye a una exigencia del Fondo Monetario Internacional, sin explicar que detrás de dicha decisión ha estado el fracaso en ejecutar un plan coherente de estabilización y expansión del sector eléctrico del país.

El Consejo Nacional de la Empresa Privada, representado por su presidente Manuel Diez Cabral, afirma que hay que superar las deficiencias del sector eléctrico para que el país pueda convertirse en líder regional, o que el mismo Diez Cabral, en compañía de la presidente de la Asociación de Industrias, advierte las consecuencias que en el país producirá la escalada de costos eléctricos a los fines de la competitividad de la industria nacional versus las importaciones.

Sin embargo, en más de una ocasión hemos planteado que la solución de la debacle en el sector eléctrico está a las manos, siempre y cuando se actúe con justicia social, firmeza y coherencia, sumando voluntades y capital.

Desde que nos involucramos a fondo en el sector eléctrico, a partir del encuentro de Juan Dolio en 2006, hemos visto la necesidad del país de contar con nuevas fuentes de energía, que dado las distorsiones del Acuerdo de Madrid, en la actualidad sólo sería viable por parte del Estado, aun cuando posteriormente vendiera su participación a inversionistas privados.

El crecimiento económico del país, unido a las demandas del sector mineral, justifican inmediatamente 1,500 megavatios nuevos, a carbón o gas, unidos a otros 1,000 megavatios en el corto plazo.

A ello se le tiene que unir la gasificación de la planta CESPM de San Pedro de Macorís y que la electricidad sea comprada por las Edes en base a mérito de precio. Además, completar las inversiones en la modernización de las redes y anillos de alta tensión, de manera que el producto final sea una energía más confiable, estable y barata.

Y energía más barata se traduce en mayores cobros, rompiéndose así el ciclo vicioso actual. Este espacio de apenas 300 palabras es muy poco para esbozar un plan de recuperación eléctrica tan complejo, pero que quede claro que soluciones existen, para que no esgrimamos más al FMI como excusa para subir tarifas, que sólo se debe a nuestras propias incapacidades.

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