El paquetazo y la marcha de los pendejos
Gobiernos van y gobiernos vienen. Todos se promueven asumiendo las necesidades de la gente como sus compromisos.
Los candidatos cargan sus discursos de frugalidad en el gasto, transparencia, manejo pulcro e inversión de los recursos en las áreas que garantizan el desarrollo del país. A la hora de gobernar, las promesas de campaña se convierten en vanas ilusiones y excusas.
La mala gestión del pasado gobierno, la crisis inmobiliaria y recesión económica en los Estados Unidos, la crisis en los mercados financieros, que en el caso de la crisis hipotecaria (hipotecas subprime) se ha saldado con numerosas quiebras financieras, nacionalizaciones bancarias, constantes intervenciones de los Bancos centrales de las principales economías desarrolladas, profundos descensos en las cotizaciones bursátiles y un deterioro de la economía global real, que ha supuesto la entrada en recesión de algunas de las economías más industrializadas, las ventas a futuro de commodities (mercancías) ya casi memorizo el discurso-, los problemas de los países árabes, las tormentas, el alza del petróleo y que el FMI nos ordena realizar una reforma fiscal (el paquetazo), cuando sabemos que ese organismo internacional no impone nada, sino que nació para promover políticas cambiarias sostenibles a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza, son solo parte de las tantas excusas de quienes con total impunidad mal administran la cosa pública.
Aun cuando sea cierta la Séptima Crisis Cíclica de la Economía Mundial, República Dominicana solo se ha enterado de esta para fines de discursos hermoseados, irresponsables y exculpatorios.
Aquí sabemos la enorme cantidad de recursos dilapidados por quienes gobiernan, para garantizar mayorías congresuales y municipales, para lograr la reelección presidencial, para sostener una inflada, insoportable y parasitaria nómina pública, botellas, nominillas y los más diversos mecanismos de despilfarro, malversación y corrupción, que son las principales y reales causas de nuestro enorme déficit fiscal.
¿Quiénes deben responder por tanta prevaricación? La respuesta de quienes han quebrado el Gobierno es clara: Los pendejos.
La marcha de los pendejos, con tres frentes, uno a la Procuraduría, otro al Palacio Nacional y otra al Congreso Nacional puede ser un camino para enfrentar y hacer pagar a los responsables de la crisis su culpa.