Eficiencia, inversión y control del agua, la fórmula que puede transformar la agricultura dominicana
Santo Domingo.- La modernización del sistema de riego y una mayor inversión pública en infraestructura hídrica son elementos esenciales para garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la productividad agrícola en República Dominicana, afirmó Osmar Benítez, presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD).
Benítez explicó que el país debe avanzar desde el modelo tradicional de riego por inundación hacia sistemas tecnificados que suministren únicamente el agua que requieren los cultivos.
“Una planta de plátano necesita alrededor de 18 litros diarios en verano. Aplicar 50 litros no aporta nada; es un desperdicio”, señaló, al destacar que el uso eficiente del agua tiene beneficios tanto ambientales como económicos.
Destacó que actualmente, el país cuenta con aproximadamente 11 millones de tareas agrícolas con potencial de riego, pero solo la mitad dispone de sistemas instalados.
Sostuvo que esto significa que cerca de 5.5 millones de tareas aún podrían incorporarse a esquemas de irrigación, lo que implicaría una inversión significativa.
No obstante, Benítez aseguró que estos recursos “se recuperan” mediante el aumento de la producción y la disponibilidad de alimentos.
La información fue ofrecida en el panel-conferencia: Tecnificación en la Agricultura Bajo Riesgo, desarrollado en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm).
Zonas productivas sin riego suficiente
El presidente de la JAD detalló que zona agrícola ubicada en el Cibao central, que abarca áreas entre La Vega y San Francisco de Macorís, donde se produce gran parte del plátano, la yuca y la batata del país, pero que carece de sistemas de riego adecuados.
“En esa zona, el agricultor depende de la lluvia. Si no llueve, no produce. Y estamos hablando del principal cuadrante productor de alimentos básicos”, advirtió.
Asimismo, denunció que algunos canales de riego existentes han sido ocupados por construcciones informales, lo que limita su funcionamiento.
En ese sentido, subrayó la necesidad de aplicar la ley de ordenamiento territorial para evitar la conversión de tierras agrícolas fértiles en áreas urbanizadas.
El agua como eje del desarrollo agrícola
De su lado, el administrador del Banco Agrícola, Fernando Durán, subrayó que el agua se ha convertido en un recurso esencial no solo para la producción agrícola, sino también para el desarrollo económico sostenible.
“El agua es clave como fuente de salud, energía y, sobre todo, como factor de producción agrícola. No podemos hablar de productividad ni de eficiencia sin un buen manejo de este recurso”, afirmó.
Durán explicó que históricamente la inversión pública se ha concentrado en grandes infraestructuras hidráulicas, como presas y canales, pero ahora el enfoque incluye llevar esa inversión directamente a las fincas, donde se utiliza el recurso.
En ese contexto, informó que el Banco Agrícola ha destinado más de 3,000 millones de pesos en financiamiento para apoyar la adopción de tecnologías de riego en los predios agrícolas.
Dichos recursos buscan facilitar la transición hacia sistemas más eficientes, incluyendo el uso de energía alternativa, como la solar, para optimizar la distribución del agua.
“Estamos dando un paso de avance al invertir directamente en la finca del productor, que es donde está el gran desafío: hacer más eficiente el uso del agua y elevar la productividad”, dijo Durán.
Además, añadió que la creación de una mesa del agua impulsada por el presidente Luis Abinader, que articula a distintos actores para gestionar de manera integral los recursos hídricos, desde su protección hasta su uso productivo.
Mencionó que en la actualidad, alrededor del 25% del área agrícola del país cuenta con acceso a sistemas de riego, pero señaló que incluso en esas áreas existe margen para mejorar significativamente la eficiencia.