Educación vial
La concienciación para que en el país haya un futuro con mayor seguridad vial debe empezar de manera preventiva.
No cuando el mal está hecho y los conductores cuentan con una licencia que nunca es revocada, no importa la acción que cometan en las calles y autopistas del país.
La caminata por una mayor seguridad vial, hecha por el Fondo de Desarrollo del Transporte Terrestre (Fondet), la Escuela Nacional de Educación Vial (Enevial), la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) y otras entidades ligadas a la regularización del transporte, constituyó un grito de alerta.
Los casos que llegan a las estadísticas, ya porque son accidentes inocultables, o porque son ventilados en los tribunales, son alarmantes. Muchos tienen un costo sentimental y económico muy alto; y la inmensa mayoría marca de por vida a los sobrevivientes.
Hay muchos accidentes de tránsito que pueden evitarse. Tanto los urbanos como los de las carreteras. Sobre todo tratándose de un país que por su condición geográfica tiene pocos kilómetros de carretera y hace frontera sólo con un país.
La República Dominicana es un país con calles y carreteras útiles para el desplazamiento, sin necesidad de exagerar la velocidad, con ciudades y lugares ubicados a una distancia prudente.
Los accidentes en el desplazamiento se producen por una cultura de imprudencias inaceptables a la hora de poner las manos sobre un volante. Esperemos que los organismos competentes afiancen más la educación en prevención, antes de expedir una licencia de conducir.
