La economía siria, asfixiada tras 17 meses de revuelta contra el régimen de Bashar al Asad y con todos sus indicadores en rojo, logra sobrevivir a pesar de las sanciones internacionales gracias a países amigos como Rusia, Irak, Irán o Venezuela, indican los expertos.
La inflación alcanzó en mayo un 32,5% interanual y un 15,4% desde el inicio del año, según las estadísticas oficiales sirias, y podría empeorar.
Se trata de una economía de supervivencia, una economía de guerra, y el país puede seguir así bastante tiempo.
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