Economía dominicana se reactivaría pese a incertidumbre internacional
Santo Domingo.- Pese a la incertidumbre internacional, el sistema de proyecciones del Banco Central estima que la economía se reactivará en este año y el próximo, con un crecimiento esperado de 4.0 % en 2026 y 4.1 % en 2027.
No obstante, el ente regulador indica que existen riesgos que podría incidir en una recuperación más lenta de la inversión privada a nivel nacional lo que incidirá en una expansión económica menor a la prevista.
Dicha recuperación gradual de la actividad económica este año se dará tras moderarse la actividad económica dominicana en el pasado año, principalmente influenciada por la desaceleración de la inversión privada.
Dicha proyección es realizada tomando en consideración que el panorama internacional se ha tornado más complejo. En ese orden, la evolución de la actividad económica estaría apoyada en el mejor desempeño de la inversión y la resiliencia del sector externo.
En este sentido, se prevé que el crecimiento económico se sitúe entre 3.5 % y 4.0 % al cierre de 2026 y alrededor de 5.0 % en 2027, cercano a su potencial. De esta forma, se espera que la brecha del producto negativa se continúe cerrando gradualmente en el horizonte de política.
De acuerdo con el Informe de Política Monetaria de marzo, en un entorno de mejor desempeño de la actividad económica, se espera una dinamización del crédito privado, impulsada por una mayor demanda de financiamiento y criterios de aprobación menos restrictivos, de acuerdo con las perspectivas para el presente trimestre presentadas en la encuesta de condiciones crediticias de octubre-diciembre de 2025.
Así, las proyecciones del BCRD indican que los préstamos al sector privado en moneda nacional registrarían un crecimiento entre 10 % y 11 % al cierre de 2026 y entre 10 % y 12 % en 2027, en línea con una expansión de la economía en torno a su potencial.
En cuanto a las actividades generadoras de divisas, destaca que continuarían mostrando una evolución positiva en los próximos dos años, lo que permitiría que el déficit de la cuenta corriente se ubique en 1.8 % del PIB en 2026 y 1.5 % del PIB en 2027.
En este sentido, se espera que las exportaciones totales se incrementen en 6.2 % en 2026, lideradas por las exportaciones nacionales (9.1 %).
En tanto, las importaciones exhibirían una recuperación gradual a medida que se dinamice la demanda interna.
Impacto del alza petrolera
Asimismo, se prevé un incremento de 16.7 % en la factura petrolera, en respuesta a los mayores precios del crudo. Como resultado, las importaciones totales registrarían un crecimiento estimado de 5.4 % en 2026. “En 2027, se espera que las exportaciones crezcan en 2.0 % y las importaciones en 2.3 %”, subraya el informe.
En cuanto a las remesas familiares, aumentarían en 3.5 % en 2026 y 3.9 % en 2027, acorde con el desempeño esperado de la actividad económica de Estados Unidos.
Los ingresos por turismo crecerían en 2.1 % y 3.6 % en estos años, al preverse que se mantendrá el dinamismo en la llegada de visitantes.
Detalla que los flujos de IED superarían los US$5,000 millones en 2026 y 2027, con lo que se mantendrían en niveles adecuados para financiar el déficit de cuenta corriente en su totalidad.
En cuanto a las finanzas públicas, el Presupuesto Nacional de 2026 considera un aumento de 4.4 % de las erogaciones totales del Gobierno Central y un crecimiento de 3.2 % del gasto primario, al contemplarse el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Asimismo, se prevé que el gasto de capital ascienda a 2.5 % del PIB. En consecuencia, el déficit del Gobierno Central en 2026 se situaría en torno a 3.2 % del PIB, con un balance primario cercano a 0.5 % del PIB.
Sin embargo, los conflictos bélicos en el Medio Oriente han supuesto un aumento importante en los precios del petróleo y otros insumos.
Indica que, para enfrentar esta situación, el Gobierno anunció un plan de subsidios parciales de los precios de los combustibles y otros productos, un programa de asistencia social para la población más vulnerable y un incremento en el gasto de infraestructura para contribuir a la recuperación económica. En ese orden, el nuevo plan podría conllevar ajustes presupuestarios en el transcurso del año.
Las proyecciones del BCRD indican que la evolución de los precios continuaría afectada en el corto plazo por los efectos de los choques de oferta provenientes del entorno internacional.
En este contexto, la inflación interanual convergería al centro del rango meta de 4.0 % ± 1.0 % en el horizonte de política monetaria, considerando que los subsidios del Gobierno contemplen una cobertura parcial del aumento de los precios internacionales del petróleo a los precios de los combustibles.
De esta manera, la inflación se ubicaría en 4.5 % – 5.0 % al cierre de 2026 y en 4.0 % al cierre de 2027.
En cuanto a la inflación subyacente, el sistema de pronósticos indica que esta continuaría afectada por los efectos de segunda vuelta de los choques de oferta durante 2026.
En tanto, las presiones inflacionarias por el lado de la demanda se mantendrían bajas, ante una brecha del producto negativa, la cual se espera que se continúe cerrando en el horizonte de política.
De esta forma, la inflación subyacente se situaría en 4.5 % al finalizar 2026 y se mantendría en torno al centro de la meta durante 2027.
Riesgos
Los riesgos asociados a las proyecciones de crecimiento presentan un sesgo a la baja.
Una prolongación o escalamiento de los conflictos geopolíticos internacionales extendería o incrementaría la incertidumbre global, lo que pudiera repercutir sobre la actividad económica mundial.
Además, una desaceleración de la economía de EUA, o eventuales cambios en su política económica, podría debilitar la demanda externa más de lo anticipado y afectar los flujos de divisas hacia RD.
De igual manera, una recuperación más lenta de la inversión privada a nivel nacional incidiría en una expansión económica menor a la prevista.
En contraste, la actividad económica nacional podría expandirse por encima de lo esperado en un escenario de mayor dinamismo del sector externo.
En lo referente a las proyecciones de inflación, los riesgos están sesgados al alza.
La inflación podría ser más elevada debido a incrementos en los precios internacionales del petróleo provocados por los conflictos geopolíticos en el Medio Oriente.
Asimismo, las presiones inflacionarias externas podrían intensificarse en el caso de una inflación más persistente en Estados Unidos ante mayores presiones asociadas a la imposición de aranceles.
Explica que, a nivel nacional, un mayor impacto de los choques de oferta, como la ocurrencia de eventos climáticos que afecten los precios de los alimentos, podría elevar la inflación más de lo esperado.
Dentro de los factores que incidirían a la baja se encuentran un menor impacto de la inflación importada proveniente de menores presiones cambiarias.
Asimismo, una recuperación de la actividad económica nacional más lenta de lo previsto reduciría las presiones inflacionarias por el lado de la demanda.
En cuanto a la política monetaria, señala que en los primeros meses de 2026 la mayoría de los bancos centrales mantuvo sin cambios su tasa de política monetaria (TPM), particularmente ante los nuevos riesgos inflacionarios derivados del conflicto en el Medio Oriente.
En Estados Unidos, el Sistema de la Reserva Federal decidió mantener inalterada la tasa de fondos federales en el rango de 3.50 % – 3.75 % anual en sus primeras dos reuniones, al considerar que se redujeron los riesgos a la baja en el mercado laboral. La decisión de enero marcó una pausa en el ciclo de recortes iniciado en septiembre de 2025, durante el cual se acumuló una disminución de 75 puntos básicos.
En ese sentido, dichas reducciones en las tasas de interés en EUA incidieron en una flexibilización de las condiciones financieras globales.
En tanto, el dólar estadounidense ha revertido la tendencia a la depreciación registrada en 2025, dado el escenario de mayor volatilidad en los mercados internacionales. Así, se registró una apreciación acumulada de 1.7 % en marzo.
