¿Dónde sembrar la semilla de una nueva izquierda electoral?

Emmanuel Aquino Alvarado
Emmanuel Aquino Alvarado

Por: Emmanuel Aquino Alvarado

En un escrito reciente se planteaba una hipótesis que la izquierda dominicana debería analizar profundamente: en República Dominicana existen muchos más izquierdistas que militantes de los partidos de izquierda.

Se señalaba que están en las universidades, sindicatos, organizaciones campesinas, movimientos sociales y comunitarios; entre profesores, estudiantes, profesionales, ambientalistas, artistas, intelectuales y trabajadores. Algunos militaron y abandonaron las organizaciones. Otros jamás han militado.

Si se ha llegado a la conclusión de que existe una izquierda más allá de la izquierda orgánica, entonces surge inevitablemente otra pregunta: ¿Cómo conectar esos sectores dispersos con las organizaciones existentes y transformar coincidencias sociales en fuerza política y electoral?

Quizás no haya que intentar responder esa interrogante simultáneamente en todo el territorio nacional, ¿y si se comienza experimentando desde lo municipal?

Una posibilidad para ser estudiada

En San Francisco de Macorís tienen presencia organizaciones vinculadas a la izquierda y el progresismo dominicano: el Partido del Poder Popular (PPP), Partido Comunista del Trabajo (PCT), Movimiento Patria Para Todos (PPT), Movimiento Popular Dominicano (MPD) y Alianza País (ALPAÍS).

Cada una posee su propia historia, identidad, estructura, concepción política y estrategia. Junto a ellas existe, además, una cantidad difícil de cuantificar de ciudadanos de pensamiento izquierdista y progresista que no militan orgánicamente en ninguna, ¿por qué no evaluar la posibilidad de encontrarlos alrededor de una experiencia electoral común?

No se plantea fusionar organizaciones. El PPP podría continuar siendo PPP; el PCT, PCT; PPT, PPT; MPD, MPD y ALPAÍS conservar su identidad y proyecto político. Tampoco tendría el independiente que ingresar previamente a ninguna de esas estructuras.

La legislación electoral dominicana contempla los movimientos políticos de alcance municipal y establece procedimientos para procurar su reconocimiento ante la Junta Central Electoral. No se estaría hablando, por tanto, de inventar una figura electoral inexistente.

Entonces, ¿pudieran las organizaciones señaladas y los sectores independientes locales estudiar la posibilidad de constituir una estructura de esa naturaleza para participar conjuntamente en las próximas elecciones municipales de San Francisco de Macorís?

Obsérvese que se plantea estudiar la posibilidad. No se habla en representación de ninguna de las organizaciones mencionadas, ni se afirma que estas hayan discutido semejante propuesta. Se coloca simplemente una idea sobre la mesa para que pueda ser ponderada, cuestionada, mejorada o si se considera inviable, descartada. Pero quizás merezca discutirse. Discutirse en los organismos de dirección de las entidades orgánicas de la izquierda y el progresismo dominicano.

¿Por qué San Francisco de Macorís?

Existen razones históricas, sociales y políticas que hacen particularmente interesante observar esta ciudad.

San Francisco de Macorís ha sido durante décadas una de las ciudades más contestatarias de República Dominicana. Las luchas estudiantiles, sindicales, campesinas, barriales y populares forman parte de su historia contemporánea. Diferentes generaciones de francomacorisanos han encontrado en la movilización social un mecanismo para reclamar derechos, demandar reivindicaciones y enfrentar decisiones consideradas contrarias a los intereses colectivos. La izquierda ha tenido igualmente una presencia histórica importante en esa dinámica.

Organizaciones revolucionarias, movimientos estudiantiles, sindicatos, organizaciones comunitarias y dirigentes populares han encontrado en esta ciudad espacios importantes para desarrollar sus luchas. Incluso cuando las expresiones electorales de izquierda han resultado reducidas, muchas de las ideas históricamente vinculadas con ella han continuado encontrando manifestaciones en distintos sectores sociales.

Allí pudiera encontrarse precisamente una condición interesante para el experimento. San Francisco de Macorís ha demostrado reiteradamente capacidad para protestar, movilizar y reclamar. La interrogante sería ahora diferente: ¿Puede esa tradición contestataria transformarse también en capacidad para construir una alternativa electoral municipal?

No se trataría de abandonar la movilización social. Mucho menos de sustituirla por la participación electoral. Se trataría de agregar otra dimensión. Pasar de reclamar frente al poder municipal a intentar también administrarlo.

De la unidad orgánica a la convergencia electoral

Durante décadas se ha hablado de la unidad de la izquierda dominicana. Es necesaria. Pero quizás no sea suficiente. Si varias organizaciones electoralmente pequeñas se juntan, el resultado será una fuerza superior a cada una por separado, pero no necesariamente una alternativa con posibilidades reales de competir. Por eso el desafío sería mayor.

No consistiría simplemente en sentar al PPP, PCT, PPT, MPD y ALPAÍS alrededor de una mesa. Habría que conseguir que en ella también encuentren espacio los izquierdistas y progresistas independientes. El dirigente comunitario sin partido. El profesor. El estudiante. El sindicalista. El profesional. El ambientalista. El artista. El trabajador. El joven que comparte determinadas ideas progresistas pero no se identifica con las formas tradicionales de militancia.

Porque si se ha llegado a la conclusión de que existen más izquierdistas que militantes de los partidos de izquierda, entonces la tarea no puede consistir exclusivamente en fortalecer lo que ya existe. Hay que intentar conectar también con quienes están fuera. No se trataría, entonces, de crear una nueva izquierda para sustituir a la existente. Lo nuevo estaría en la manera de encontrarse, articularse y competir electoralmente.

Primero el proyecto, después los candidatos

Una experiencia semejante cometería un grave error si comenzara preguntando quién sería candidato a alcalde o cómo se distribuirían las candidaturas a regidores. Primero tendría que discutirse la ciudad.

¿Qué San Francisco de Macorís se quiere?, ¿Qué propuestas diferentes pueden presentarse frente al tránsito, los residuos sólidos, el crecimiento urbano, los espacios públicos, el medioambiente, la cultura, el deporte y las necesidades de los barrios?, ¿Cómo construir un Ayuntamiento más participativo?, ¿Qué mecanismos permitirían una mayor intervención de las juntas de vecinos y organizaciones comunitarias?, ¿Cómo fortalecer la transparencia municipal?, ¿Cómo articular Ayuntamiento, universidades, sectores productivos, organizaciones sociales y comunidades?

Una alternativa política no puede serlo simplemente porque quienes la integren se definan como izquierdistas o progresistas. Tiene que demostrarlo mediante sus propuestas y su práctica política. Primero el programa. Después los candidatos.

Un plan piloto

Tampoco se estaría sugiriendo que desde San Francisco de Macorís se diseñe una fórmula para ser impuesta posteriormente al resto del país. De ahí precisamente la expresión plan piloto.

Se trata de experimentar, en un territorio determinado, si organizaciones diferentes pueden construir una herramienta electoral común sin perder sus respectivas identidades; si los independientes pueden incorporarse sin necesidad de asumir militancia orgánica y si todo ello puede convertirse en una propuesta municipal capaz de trascender los reducidos resultados electorales que históricamente ha obtenido la izquierda dominicana. Por eso es imprescindible que las direcciones nacionales de los partidos progresista y de izquierda evalúen la propuesta y la acepten como apuesta común en integradora de los independientes.

Si funciona, habrá una experiencia para estudiar. Si aparecen dificultades, habrá enseñanzas que analizar. Si se demuestra inviable, también habrá producido conocimientos para futuras iniciativas. De eso se trata precisamente cuando se ensayan nuevas vías.

De participar a competir

En el artículo anterior se planteaba que la izquierda dominicana necesita avanzar de participar a competir. Una experiencia municipal pudiera constituir un escenario apropiado para comenzar a poner esa idea a prueba. Porque participar significa presentar candidatos. Competir significa construir para ganar.

No tendría sentido crear un movimiento simplemente para colocar otra casilla en la boleta electoral y posteriormente celebrar algunos miles de votos. El propósito debería ser construir progresivamente una alternativa con posibilidades reales de obtener representación municipal, alcanzar regidurías y disputar seriamente la Alcaldía.

Eso requiere tiempo. Requiere organización, programa, apertura, mecanismos democráticos, cumplimiento riguroso de los requisitos establecidos por la legislación electoral y, fundamentalmente, conexión con la sociedad.

Aquí aparece un elemento que no debería ignorarse. La Ley núm. 33-18 establece que las solicitudes para el reconocimiento de partidos, agrupaciones y movimientos políticos deben presentarse ante la Junta Central Electoral a más tardar doce meses antes de las próximas elecciones ordinarias. Por tanto, si alguna vez se considerara seriamente una experiencia de esta naturaleza para 2028, la discusión no podría dejarse para cuando comience la campaña electoral. Las alternativas políticas se construyen antes…

¿Por qué no estudiarlo?

Quizás el primer paso ni siquiera sea crear el movimiento. Pudiera ser simplemente sentarse a conversar. PPP, PCT, PPT, MPD, ALPAÍS e independientes locales. Sin candidatos previamente escogidos. Sin distribución anticipada de posiciones. Sin exigirle a ninguna organización abandonar su identidad. Una mesa para estudiar la legislación, evaluar posibilidades, identificar coincidencias y determinar si existen condiciones para construir un programa municipal común y una herramienta electoral compartida.

San Francisco de Macorís posee una larga tradición contestataria. Ha demostrado capacidad para movilizarse, reclamar y luchar. Quizás ahí se encuentre precisamente un terreno donde valga la pena sembrar una semilla diferente y preguntarse si parte de esa fuerza social puede transformarse también en fuerza política y electoral. No se sabe de antemano si germinará. Precisamente para eso se experimenta. La idea está planteada.

Correspondería a las organizaciones políticas mencionadas y a los izquierdistas y progresistas independientes de San Francisco de Macorís determinar si merece ser estudiada. Porque de poco sirve poseer fuerza social si nunca se consigue transformarla en fuerza política; y de poco sirve construir fuerza política si se renuncia de antemano a convertirla en posibilidad electoral y, eventualmente, en capacidad para gobernar y transformar.

La izquierda dominicana necesita encontrar caminos que le permitan pasar de la dispersión a la articulación, de la participación testimonial a la competencia y de la fuerza social a la posibilidad real de incidir desde los espacios donde se toman las decisiones.

No se plantea que San Francisco de Macorís tenga la respuesta. La pregunta es mucho más modesta ¿Pudiera ser uno de los lugares donde comenzar a buscarla?

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