¿Dónde nace la violencia?
Las crónicas rojas y las estadísticas fatales son dos recursos informativos para medir cuál es el índice de violencia que tiene un país, en un determinado momento.
Hace poco el secretario de Interior puso a disposición de la opinión pública parte de las estadísticas que indican que la tasa promedio de los países de Latinoamérica está en 27 homicidios por cada cien mil habitantes.
En el país la criminalidad es de 23 por cada cien mil; pero con un alto índice, según el funcionario, en las provincias Dajabón y La Altagracia, que tienen una tasa de homicidios de 30 por cada cien mil habitantes, alarmante, comparada con el resto del territorio nacional.
La violencia no es un hecho fortuito o aislado. Nace y tiene provincias y barrios específicos, donde estalla y se expande. En el pasado reciente había barrios que eran incontrolables. Allí la violencia ha bajado, pero todavía no desaparece del todo.
Identificar nichos de violencia es muy importante para hallar la solución. Tanto Dajabón como La Altagracia deben ser provincias prioritarias para los planes de las autoridades. Cuanto antes mejor, sobre todo con acciones que controlen las actividades violentas atribuidas a lo que el funcionario denominó la población flotante, o sea, a gente que emigra, que viene de otros lugares, o de otros países. Hay que ejecutar planes, pero que no deben limitarse solo al aumento del patrullaje o controles a la venta de bebidas alcohólicas.