Doctor Perogrullo

El oficio del chef es cocinar, con ingredientes que conciten el apetito. Un buen jefe de cocina conoce cabalmente las propiedades de alimentos y sazones y variadas preparaciones.

Es muy distinto el cocinero de una restaurante con estrellas Michelin, con clientes de paladares finos o educados, que aquel de alguna prisión o comedor cuyos platos serán consumidos comoquiera porque sus víctimas carecen de opciones.

Para los profesionales de la cocina, el éxito resulta de su consistencia creando y proveyendo confiablemente experiencias culinarias memorables, no sólo por la comida en sí misma, sino por el ambiente, el servicio y todos los detalles condignos.

Es esencial el balance entre sabores: dulce, salado, amargo, agrio y el quinto sabor, el “umami”, presente en tomates y algunas carnes, el queso parmesano y la salsa de soya, según estudios japoneses sobre el glutamato.

Las fragancias y olores, texturas y consistencias, aspecto y colorido, también importan.

¡Qué metáfora vital es cocinar! (Perdónenme, que casi muero de risa leyendo perogrulladas de veteranos pontificando sobre periodismo. ¡Sabichosos logreros!). ¡Umami!

Sobre el autor

José Báez Guerrero

Abogado, periodista y escritor dominicano.