DNCD desenfocada

A la Dirección Nacional de Control de Drogas parece que le preocupa más controlar las informaciones sobre las actividades del narcotráfico en la República Dominicana que los éxitos reales en la lucha contra ese mal.

Allí dedica tanto esfuerzo en averiguar cómo EL DÍA obtuvo tal o cual información que pareciera que el enemigo es este diario y no los narcotraficantes que usan nuestro territorio como santuario o los policías y militares que les sirven de cómplices para facilitarles las operaciones criminales.

Pero si así son felices, que les vaya bonito, pero la responsabilidad del medio de comunicación por informar está por encima de cualquier incumbente o sus promotores.

Los cuarteles de cara al sol

La época en que los cuarteles eran una especie de guetos cerrados, en los cuales los civiles eran especie de enemigos, hace años que quedó en el pasado. Las instituciones militares y policiales, la DNCD incluida, están legalmente sometidas al escrutinio público, al igual que las actuaciones de sus miembros e incumbentes. La presión de los medios de comunicación ha permitido salir parte de la pus que infecta esas instituciones y que no sea el “medalaganarismo” de un jefe el que determine contra quién se aplican sanciones cuando hay una violación a las leyes o se usa el uniforme para cometer actos delictivos.

Unas interrogantes

¿Puede alguien encerrar en cuatro paredes la información de que en los operativos de la DNCD se pierda parte de la droga incautada? ¿Por qué puede haber interés de ocultar las complicidades oficiales con grandes capos del narcotráfico, incluyendo a los que usan saco y corbata elegantes para lavar su dinero?

¿También en la Policía?

La Policía Nacional debe abrirse más frente a los medios de comunicación, más ahora que se registra un incremento de la delincuencia y la criminalidad, con su secuela de incertidumbre en la población.