Dividido, serás vencido
El extraordinario estadista y presidente norteamericano Abraham Lincoln, en uno de los debates previo a su nominación para senador por su partido, el 16 de junio de 1858, pronunció un famoso discurso titulado Casa dividida, en la cual afirmó: Una casa dividida contra sí misma no puede durar.
La historia registra en sobradas ocasiones los peligros que acontecen cuando una persona, grupo o entidad persigue una causa, y en medio de ese camino se producen diferencias y divisiones.
El ejemplo más reciente se registra en el Perú, donde del resultado de las elecciones presidenciales del pasado 1 de abril han surgido como contrincantes y únicos candidatos para la segunda vuelta del 6 de junio, Keiko Fujimori y Ollanta Humala.
Fujimori, hija de presidente golpista Alberto Fujimori, intenta dar legitimidad a un tenebroso pasado, donde el chantaje, corrupción, espionaje e irrespeto de las libertades fueron la norma.
Humala, quien sin experiencias, exhibe aquel funesto deseo del gobierno por la fuerza, escondido detrás del populismo, donde el culto a la personalidad y el retorcer leyes y voluntades son las pautas a seguir.
Este menjurje tan difícil se produjo porque en la primera vuelta la fuerzas políticas progresistas, en vez de unirse, se dividieron atacándose los unos a los otros.
En vez del expresidente Alejandro Toledo unirse al reputado economista Pedro Pablo Kuczynski, y estos a su vez con el renunciante alcalde de Lima, Luis Castañeda, se dedicaron a un todos contra todos, resultando candidatos a la segunda vuelta los extremos de la Fujimori y Ollanta.
En nuestro país se inicia lo que ha de ser una larga y prolongada campaña presidencial, precedida por una igual larga y prolongada campaña de precandidatos o aspirantes.
En los dos partidos políticos mayoritarios se han producido ruidos de división, o por lo menos de fuertes desavenencias, que en sí constituyen signos de preocupación.
Será beneficioso que la dirigencia y militancia de ambas organizaciones recuerde y estudie de nuevo la vida y hechos de Abraham Lincoln, y sobre todo el significado de su discurso Casa dividida.