Directo para El Pachá
Cuando termina un año la gente siempre suele llamar para felicitar a uno y desearle cosas buenas.
Debo confesar que entre esas llamadas que suelen llegar de amigos y gentes cercanas hubo una que fue la que más me sorprendió y hasta me quitó el sueño esa noche.
Mi teléfono en el periódico sonó y del otro lado del auricular se escuchaba una voz tranquila y serena, con una paz que en un momento pensé que Dios había enviado uno de sus ángeles a desearme cosas buenas.
Luego de tres minutos hablando soltó una carcajada y me dijo Soy yo, El Pachá. Juro que no lo reconocí en ningún momento, porque ese hombre tan sereno es el que siempre me he imaginado como Frederick Martínez.
Ahora bien, la imagen de ese hombre que me llamó desde Nueva York se volvió a derrumbar cuando vi que este fin de semana el querido Pachá hizo tantas cosas para llamar la atención. Bajarse los pantalones en una alfombra, tirar dinero en un programa de televisión, arremeter contra los cronistas dizque porque no asimilan su éxito, es algo que empequeñece a El Pachá, más que dejarlo bien parado ante los ojos de la sociedad. Como él mismo me dijo en aquella llamada de Año Nuevo, él tiene un hijo adolescente de 15 años, otro niño más por el cual debe pensar cada travesura, una esposa que se agobia cuando él hace cosas como esa y hasta una suegra para la que ahora él es su ídolo .
Ya no son 20 años los que tiene El Pachá, ya él es un señor de casi 40 años, cosas que deben frenar a este profesional de la comunicación, y llevarlo a pensar que basta ya de los escándalos y cosas sin sentido que no lo llevan a ningún lugar. Ojalá y mi amigo El Pachá entienda que en la vida no todo es escándalos, que frene la euforia y recuerde que a las personas no se les recuerda por como son, sino por como fueron. Hay que ser ejemplo y más para los hijos. Es un buen momento para que reflexione.