Domingo, 22 de septiembre, 2019 | 9:18 pm

Dios ha sido bueno en gran manera

En honor a mi amor de siempre, mi compañero, esposo, padre de mis hijas y amigo entrañable...Manuel Caraballo Núñez, es solo un hasta luego.



Doy gracias a Dios porque me ha permitido en muchas ocasiones a través de la palabra, siempre fundamentada en las Sagradas Escrituras, ser un ente proactivo en la ayuda espiritual de otros, y en ese tenor hemos orado con fe por diversas circunstancias y para la gloria de Dios hemos visto su Gloria manifestada para bendición de muchos, recordándonos que Él es el Dios de lo imposible, pero algo muy importante, su voluntad es soberana.

El Señor prepara a sus hijos para las diversas pruebas y dificultades  que solo en su sola potestad está conocerlas. En múltiples ocasiones daba gracias a Dios por instituir la intersección de los hermanos a través de la oración porque entendí que cuando nos toca, el Señor, en su inmensa misericordia sabe que estamos vulnerables, que nuestras fuerzas se debilitan y es ahí donde la fe y la fortaleza, a través de la oración de los hermanos en armonía hacen el trabajo, esto lo veía a través de los diferentes casos en que me ha tocado estar.
Cuando pensaba eso, no me imaginaba que pronto me tocaría a mí, porque cuando sentimos que la vida nos sonríe, que todo está perfecto, nuestro bienestar bloquea los pensamientos que podrían sacarnos de ese estado de refrigerio espiritual y físico, definitivamente para que lo disfrutemos, así de detallista es Dios para con sus hijos.
De pronto, me tocó, mi esposo Manuel, mi amor del alma, mi compañero por más de 40 años fue a los brazos del Señor en tan solo 10 días luego de un diagnóstico de Leucemia, sentí que estaba perdida, no daba crédito a lo que me estaba pasando, Manuel se había marchado.
El que se había encargado de grabar las huellas de amor, con el  concepto de no somos dos, sino solo uno, de los valores y la ética, el padre  maravilloso de mis tres hijas se marchó, casi sin tiempo de decirnos adiós…, no podía entender lo que había pasado, y es que había orado al mismo Dios de lo imposible y sin embargo se había ido, esta vez la voluntad de Dios no era la mía. Él es soberano y en adición a esto, el dueño de nuestros días.
Luego de llorar pero no como los que no tienen esperanza, pude escuchar a Dios y  entender que Él lo amaba más que yo y por eso le evitó dolores y quien sabe cuantas cosas más. Porque lo amaba hasta la eternidad, aunque yo y toda la familia sufriéramos había decidido tomar ese barro en sus manos que era Manuel para perfeccionarlo hasta alcanzar la estatura perfecta espiritualmente hablando para ser contado entre los redimidos. COSAS QUE OJO NO VIÓ, NI OÍDO OYÓ, SON LAS QUE HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN DIJO EL SEÑOR.
No nos cabe la menor duda de que Dios es bueno en gran manera y tenemos que tener bien claro que sus pensamientos no son nuestros pensamientos y también que muchos misterios los entenderemos cuando nos encontremos en la dimensión espiritual que tendremos cuando estemos cara a cara con Dios.
Entendí que aunque no lo pudiera ver Dios estaba obrando, que sí había escuchado mis plegarias, pero había decidido hacer algo mejor, aunque no lo entendiera, definitivamente, no se trataba de mí, sino de Manuel, él era el importante y Dios fue bueno en gran manera, suya sea la gloria y el honor.
Aún me falta camino por recorrer, pero de lo que sí estoy segura es que Dios estará delante de mí y mi familia, siendo bueno en gran manera.
Pidamos al Señor que nos muestre su propósito, pongámoslo en el sitial que le corresponde… El centro de nuestras vidas, y en nuestro accionar reflejemos su presencia.
 Les dejo con esta frase que Manuel hizo muy suya…”PREDICA,  Y SOLO SI ES NECESARIO USA LA PALABRA”.

Un abrazo.

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