Dictadura constitucional

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Cuando los intelectuales engañan a la sociedad con ideas y conceptos descabellados en función de favorecer segmentos del poder o candidaturas, pierden legitimidad y enajenan la sociedad de un lúcido debate al servicio de la democracia.

Así hicieron los intelectuales que sirvieron a la dictadura trujillista, suministrándole conceptos alienantes para nuestro pueblo.

La Constitución que rige la República Dominicana, y las reformas del 1994 y del 2002 a la anterior, han sido construidas en base a la representación por voto democrático en elecciones que todos reconocen como legítimas.

Eso le permitió al PRD tener mayoría absoluta en el Senado en el 2002 y al PLD lo mismo en el 2010. Pero este mismo orden constitucional le permitió al PLD desde la oposición recuperar el Poder Ejecutivo en el 2004 a pesar de que el gobierno de Hipólito Mejía puso el presupuesto nacional al servicio de su reelección.

Si nuestra Constitución fuera dictatorial mal haría el PRD de acudir a elecciones pautadas por la misma, pero como el documento de los intelectuales es vulgar propaganda, sin ápice de raciocinio, algunos de los que firmaron los veremos caravaneando por Hipólito Mejía.

Toda democracia es perfectible y la nuestra tiene muchos aspectos que mejorar, entre ellas la regulación económica de las campañas.

Que en el PRD se haya impuesto la peor candidatura para estas elecciones no es responsabilidad del PLD, ni de la sociedad en su conjunto, por tanto no es culpa de la Constitución la derrota que se avecina para ese partido, 5ta consecutivamente. Como siempre, la fiebre no está en la sabana, si no en el paciente.

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El Día

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