Diálogo que debe ser cotidiano

El diálogo entre dos países vecinos debiera ser cosa cotidiana, pero en el caso de República Dominicana y Haití no ha sido así.

Hace más de una década fue creada una denominada Comisión Mixta Bilateral con vocación de permanente, donde los gobiernos de las dos naciones que comparten la isla tratarían los asuntos trascendentes en sus relaciones comerciales, políticas y sociales.

Ese, que debió ser un espacio de diálogo permanente, ha sido un fracaso más en las inestables relaciones entre República Dominicana y Haití, marcadas por mayores períodos de tensión que de armonía.

Ahora se acude a una nueva cita de diálogo entre comisiones que tienen rango de ministerial, en el que se pondrán sobre la mesa los mismos temas de siempre: migratorio, comercio, seguridad fronteriza y medio ambiente.

En esta ocasión las dos naciones conversarán en presencia de unos observadores que, dicho sea de paso, al menos uno de ellos (el Caricom) no debiera estar en ese escenario por los niveles de hostilidad e insolencia que ha mostrado contra República Dominicana.

Ojalá que las autoridades dominicanas vayan con posiciones claras y definidas de defender el interés nacional y que este sea el inicio del fin al desorden en materia comercial y migratoria del que solo se han beneficiado grupos muy reducidos tanto en Haití como en República Dominicana.

La eficacia del diálogo dependerá de la buena voluntad y la transparencia de los dialogantes.
Esperamos que la jornada que se inicia hoy en el poblado haitiano de Juana Méndez sea exitoso.