Santo Domingo.-Cuando la convivencia entre dos personas casadas se torna imposible y la pareja llega a la conclusión de que es necesario el divorcio para evitar situaciones que perjudiquen la tranquilidad familiar, la separación de una pareja puede retrasarse por temor a afectar los hijos.
Pero esta decisión es mucho peor para los pequeños cuando el ambiente dentro del hogar se torna violento y tienen q ue presenciar frecuentes riñas de sus padres que pueden dejar mayores secuelas psicológicas que un divorcio debidamente tratado.
Por lo general, lo que afecta al niño no es el divorcio en sí, sino la manera en la que es manejado por parte de los padres, explicó la presidenta del Colegio Dominicano de Psicología, María Antonia Alcántara. Inmediatamente una pareja toma la decisión de separarse debe involucrar a los hijos y sentarse con ellos y darles una explicación utilizando palabras que sean acorde con su edad.
Mayor seguridad
Para evitar traumas, los niños deben sentirse seguros, a pesar de que sus padres dejen de ser pareja, pues ellos siempre serán sus padres, aconseja Alcántara.
Se debe poner al tanto al niño de lo que sucede, utilizando palabras sencillas, con explicaciones cortas, sin culpar a nadie, tratando de preservar su bienestar emocional y haciéndoles saber que es lo mejor para todos, agregó.
La psicóloga recomendó transmitir al niño la seguridad de que siempre contará con sus padres, aunque no los tenga a los dos viviendo en la misma casa.
Aconseja al padre que se va de la casa mantenerse muy pendiente del hijo para que este no experimente una sensación de abandono e inseguridad.
Es inevitable que en un divorcio todos, de algún modo, resulten afectados, ya que son diversos los cambios que hay que hacer en sus estilos de vida, indicó.
Decisiones correctas
De acuerdo a María Antonia Alcántara, si se toma la decisión con la seguridad necesaria, los inconvenientes del principio pueden ser superados con éxito, con la mejor disposición y manteniendo una buena comunicación entre ellos y los padres.
Muchas veces al niño no se le dice nada porque se cree que no comprende o para evitarle el sufrimiento. Esto agudiza el problema y le obliga a asimilar el problema con mucho de fantasía o comentarios de otras personas, explicó.
leídas