Día Mundial de la Libertad de Prensa
Instaurado por la UNESCO en 1991, hoy se celebra en todos los países con vocación democrática el Día Mundial de la Libertad de Prensa.
Lamentablemente, son todavía muchos los lugares del planeta donde eso es pura literatura y los derechos humanos son pisoteados sin que se escuche siquiera un gemido de protesta, porque la prensa está amordazada.
Hay que insistir en que la libertad de prensa no es simplemente un derecho de los periodistas, sino, y por encima de todo, un derecho fundamental de los pueblos en general y del ciudadano común en particular.
Tan importante es poder decir las cosas como poder escucharlas, leerlas o discutirlas.
De ahí la trascendencia de la fecha de hoy y el porqué de la vehemencia con que defendemos el derecho que tiene toda persona para expresarse o para tener acceso a la información pública.
En las sociedades que, como la nuestra, tienen el privilegio de ejercer ese derecho, tenemos que cuidarnos, sin embargo, de los grandes peligros que lo ponen en jaque, como lo son la intolerancia, la autocensura y la impunidad en los casos de agresiones contra los periodistas.
La eterna vigilancia es, pues, el precio de la libertad.
La fecha de hoy es propicia para reflexionar sobre este tema, sin aspavientos, pero conscientes de que, en materia de derechos, hay que dormir con un ojo abierto y otro cerrado.