¡Devuelvan lo ajeno, hipócritas!

German Marte
German Marte.

Venezuela está viviendo las horas más tristes de toda su historia, sin duda. Los terremotos del pasado 24 de junio, de 7.2 y 7.5 grados, han dejado una estela de muerte y destrucción sin precedentes.

Cada día aumenta la cantidad de fallecidos. Según organismos internacionales, los desaparecidos rondan los 50 mil.

Aunque todavía hay esperanza de encontrar algunos sobrevivientes entre los escombros, a estas alturas, seis días después, las probabilidades son escasas.

De modo que, desgraciadamente, habría que pensar en decenas de miles de muertes. Una verdadera desgracia para nuestros hermanos venezolanos.

En medio del dolor ha salido a relucir lo más noble del ser humano: la solidaridad y el auténtico amor al prójimo.

Socorristas de más de una veintena de países, incluida República Dominicana, han dicho presente y, mirando a la cara a la propia muerte, buscan entre los escombros la más mínima señal de vida para salvarla.

Igualmente, han llovido las ayudas desde todos los rincones del planeta: China, Europa y toda Latinoamérica.

Pero veamos estos dos casos muy particulares. Reino Unido ha prometido ayuda por algo más de 2.5 millones de dólares, además de un equipo de socorristas.

Estados Unidos también ha enviado rescatistas y ha prometido ayuda por unos 150 millones de dólares. Hagamos un alto aquí, porque en ambos casos se trata de una afrenta.

Desde 2018, Reino Unido retiene de manera ilegal unas 31 toneladas de oro macizo en la bóveda de un banco en Londres y se niega a devolverlas a Venezuela.

Cuando los descendientes de Francis Drake decidieron quedarse con el oro venezolano, lo hicieron bajo el argumento de que no reconocían al gobierno de Nicolás Maduro, sino a Juan Guaidó.

Hace tiempo que Guaidó bajó del escenario y carece, por tanto, de toda relevancia y legitimidad en Venezuela. Eso lo saben muy bien los ingleses, pero mantienen el metal retenido en la bóveda de un banco en Londres. Piratería 2.0.

Si tuvieran moral, en vez de una miserable dádiva, Reino Unido devolvería a Venezuela las 31 toneladas de oro que le ha retenido y que, al precio de ayer (martes 30 de junio de 2026), equivalen a US$4,017 millones (cuatro mil diecisiete millones de dólares).

¿Qué decir de todo el petróleo incautado, también ilegalmente, por la administración de Donald Trump? Desde el primer petrolero decomisado, el 10 de diciembre de 2025, hasta hoy, Estados Unidos se ha apropiado del petróleo transportado por 10 buques cargados con crudo venezolano.

Hoy no se sabe con exactitud cuántos millones de barriles han sido sustraídos por EE. UU., pero no hay dudas de que su valor en el mercado supera con creces la pírrica ayuda de 150 millones de dólares prometida a propósito de los daños causados por los terremotos.

¿Por qué, en lugar de dádivas, Londres y Washington no devuelven lo que en derecho pertenece a los venezolanos?
Hoy más que nunca, Venezuela precisa que le devuelvan lo que es suyo.

Sobre el autor

German Marte

Periodista dominicano. Comentarista de radio y TV. Prefiere ser considerado como un humanista, solidario.