Santo Domingo.- El cáncer de ovario continúa siendo uno de los mayores retos para la salud pública mundial debido a la dificultad de su detección temprana, situación que se tradujo en que unas 16,800 mujeres fallecieron por esta enfermedad el año pasado en América Latina y el Caribe, según estimaciones del Observatorio Global de Cáncer.
En el caso de la República Dominicana, los registros más recientes datan del 2022 y reportan 112 muertes asociadas a este tipo de cáncer, con 167 nuevos casos para ese año.
Aunque no es el cáncer ginecológico más frecuente, el cáncer de ovario presenta una alta tasa de mortalidad, en gran parte porque el 58% de las pacientes es diagnosticada en estadios avanzados, cuando las opciones terapéuticas son más limitadas.
Aumento de casos y retos para los sistemas de salud
Las proyecciones globales advierten un incremento del 55% de nuevos casos de cáncer de ovario para el año 2050, lo que representa un desafío significativo para los sistemas de salud, especialmente en términos de diagnóstico oportuno, acceso a tratamientos efectivos y seguimiento integral de las pacientes.
“El Día Mundial contra el Cáncer es una oportunidad clave para llamar a la concienciación y a la acción frente a una enfermedad que, en sus etapas iniciales, no suele presentar síntomas específicos, lo que dificulta su detección precoz”, explica el doctor David Gómez, gerente médico de Uro-oncología de Adium Centroamérica y el Caribe.
El especialista subraya que, a diferencia de otros tipos de cáncer, no existe un método de tamizaje universal efectivo para el cáncer de ovario, lo que contribuye a que la mayoría de los diagnósticos se realicen de forma tardía.
Síntomas inespecíficos que retrasan el diagnóstico
Entre los síntomas más comunes se encuentran la distensión abdominal persistente, dolor pélvico o abdominal continuo, sensación de saciedad temprana, pérdida de apetito y urgencia o aumento de la frecuencia urinaria. Sin embargo, estos signos suelen confundirse con trastornos gastrointestinales o ginecológicos benignos.
“Cuando los síntomas persisten o aumentan en intensidad, es fundamental realizar una evaluación médica completa. La detección de una masa pélvica durante un examen clínico o una ecografía también debe alertar sobre la posibilidad de una patología maligna”, puntualiza Gómez.
El proceso diagnóstico del cáncer de ovario suele incluir examen pélvico, medición del marcador tumoral CA-125 y ecografía transvaginal. A pesar de los avances tecnológicos, el diagnóstico en etapas tempranas sigue siendo un desafío clínico importante.
Hacia una detección temprana más efectiva
En los últimos años, la investigación médica ha avanzado en el desarrollo de pruebas combinadas de biomarcadores e imágenes, así como en el uso de algoritmos que integran múltiples datos clínicos, con el objetivo de detectar el cáncer de ovario de forma más precoz.
“El gran reto sigue siendo contar con una prueba de tamizaje universal, similar al Papanicolaou en el cáncer cervicouterino. La detección temprana podría transformar significativamente las tasas de curación”, afirma el especialista.
Importancia del conocimiento y el diagnóstico oportuno
La Coalición Mundial contra el Cáncer de Ovario insiste en la necesidad de reducir los tiempos de diagnóstico y garantizar el acceso a tratamientos adecuados. Estudios revelan que solo una de cada cuatro mujeres conocía el cáncer de ovario antes de ser diagnosticada.
Además, la investigación The Every Woman Study evidenció que el tiempo promedio entre la aparición de síntomas y el inicio del tratamiento oscila entre 3 y 11 meses en algunos países.
Factores de riesgo que requieren vigilancia
Los especialistas recomiendan especial atención a los factores genéticos y hereditarios, como las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, el síndrome de Lynch y otros trastornos de reparación del ADN.
También influyen factores reproductivos y hormonales, entre ellos: edad avanzada, menarquia temprana, menopausia tardía, nuliparidad, terapia hormonal posmenopáusica y endometriosis.
Avances en el tratamiento del cáncer de ovario
El abordaje terapéutico ha evolucionado con la incorporación de terapias dirigidas e inmunoterapia, que se suman a la cirugía y la quimioterapia tradicionales.
“El uso de inhibidores de PARP ha revolucionado el tratamiento, especialmente en pacientes con mutaciones BRCA. Las terapias de mantenimiento han demostrado reducir recurrencias y mejorar la supervivencia”, explica Gómez.
Por los tratamientos, la expectativa de vida de las pacientes con cáncer de ovario ha aumentado, aunque los expertos coinciden en que el mayor impacto futuro dependerá del desarrollo de estrategias de detección temprana y tratamientos personalizados.
Este enfoque coincide con la campaña del Día Mundial contra el Cáncer, “Unidos por lo único”, que promueve una atención oncológica integrada, centrada en la paciente y con servicios coordinados de detección, diagnóstico, tratamiento, cuidados paliativos y seguimiento.